Hacer historia o no

harli-marten-pareja-hablando-unsplash-2-6811766
Foto de Harli Marten en Unsplash

«Estamos programados para defendernos y por eso vivir anclados en el presente no nos resulta fácil»

Un hombre se acercó a un sabio anciano y le dijo:
– «Me han dicho que tú eres sabio…. Por favor, dime qué cosas puede hacer un sabio que no están al alcance de las demás personas».

El anciano le contestó:
– «Cuando como, simplemente como; duermo cuando estoy durmiendo, y cuando hablo contigo, sólo hablo contigo».
– «Pero eso también lo puedo hacer yo y no por eso soy sabio», le contestó el hombre, sorprendido.
– «Yo no lo creo así», le replicó el anciano. «Pues cuando duermes recuerdas los problemas que tuviste durante el día o imaginas los que podrás tener al levantarte. Cuando comes estás planeando lo que vas a hacer más tarde. Y mientras hablas conmigo piensas en qué vas a preguntarme o cómo vas a responderme, antes de que yo termine de hablar. El secreto es estar consciente de lo que hacemos en el momento presente y así disfrutar cada minuto del milagro de la vida».

No sé si lo has probado, pero realmente no es fácil. Estamos programados para defendernos como en el Paleolítico y por eso vivir anclados en el presente no nos resulta fácil. Supone bajar las alertas, centrarnos en el momento que transcurre y vivirlo plenamente. Es uno de los secretos de muchos santos de todos los tiempos.




Dos ejemplos de cómo todo lo que nos acontece y vivimos podemos pasarlo superficialmente o en profundidad.

  1. La guerra de Ucrania y sus consecuencias, que ha definido buena parte de nuestra vida en el último año.
  2. El boom de la inteligencia artificial, que está cambiando nuestra concepción de la realidad, de la ética y de las comunicaciones.



¿Cómo lo vivimos? Podemos elegir la técnica del avestruz o la técnica del sabio del cuento. Huir o afrontar. Solo quienes son capaces de ver la vida en profundidad, son capaces de colocar en su sitio a las cosas que nos ocurren.

Elegir una u otra manera marca una diferencia tan grande que nos permite dejar huella en este mundo o ser uno más del montón anónimo de la humanidad. Tú decides.

La cuestión es que podemos hacer historia o no. Y no significa pasar a los libros de historia. Sino entrar en la intrahistoria de nuestro entorno.





Aquí te dejo tres prácticas que te pueden ayudar a hacer historia:

  1. Meditación diaria: Dedica unos minutos cada día a sentarte en un lugar tranquilo, cerrar los ojos y enfocar tu atención en tu respiración . Y cuando tu mente divague, suavemente redirige tu atención a la respiración. Ojo que esto te prepara para la oración, pero no es oración.
  2. Atención plena en las actividades diarias: Cuando estés realizando tareas como comer, andar o limpiar, intenta prestar atención plena a cada momento. Sentir la textura, el sabor y el olor de los alimentos o la pisada del pie.
  3. Escucha consciente: Evitar en las conversaciones estar pensando nuestra respuesta cuando el otro habla o dejar que nuestra mente divague. La escucha consciente implica prestar atención plena a la persona que habla. Escuchar con atención plena y sin juzgar.




Xiskya Valladares. Doctora en Comunicación. Licenciada en Filología Hispánica y Másteres en Periodismo y Dirección de Centros Educativos

No Comments

Sorry, the comment form is closed at this time.