Pere Fullana: «Alberta Giménez era muy líder, pero no autoritaria. No impone, basa su estrategia en la persuasión»

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Entrevista con el historiador Pere Fullana sobre la nueva biografía de Madre Alberta

Pere Fullana, con su nuevo libro sobre Alberta Giménez. FOTO: M.P.

La nueva biografía de Madre Alberta, ‘Alberta Giménez: Adrover. Educadora, reformadora y fundadora (1837-1922)’, que profundiza en «las bases de su personalidad», es uno de los puntos fuertes de la celebración del 150 aniversario de la entrada de la fundadora en el Real Colegio de la Pureza de Palma.

¿Qué aporta de nuevo este nuevo libro sobre Alberta Giménez?
Entiendo que esta es la biografía del siglo XXI de Alberta Giménez. Es una lectura a partir de lo que ya sabíamos: se ha releído toda la documentación archivística existente, a la que se han aplicando las perspectivas y exigencias metodológicas actuales. Supone una actualización bastante profunda de su relato, poniéndola como protagonista. No tanto lo que ella hizo, sino ella como persona.

Intentar entender a la persona, para saber cuáles fueron los motores que la hicieron actuar de la manera que lo hizo…
Correcto. Para mí, lo más novedoso del libro es precisamente esto: las bases de su personalidad. Todos los demás biógrafos hablaban de la Pureza y partían de su trabajo en una institución docente, en la Escuela Normal de Maestras, y luego, en la congregación religiosa. Con el libro, se intenta fijar muy bien de dónde viene; quiénes son sus padres, cómo era la cultura de su entorno, cómo se forja esta personalidad. Cuando llega a la Pureza en 1870, ahora hace 150 años, esta personalidad ya está muy hecha…

¿Qué lleva a Alberta Giménez al mundo de la educación? ¿De dónde le viene esta pasión?
Ella se convierte en maestra justo cuando se acababa de crear el primer sistema escolar público en España, en 1857 (NR: con la Ley Moyano). Es parte de esta primera generación de mujeres maestras, que creen en la educación, con un sistema que también cree en su educación. El sistema liberal europeo cree en la educación de las mujeres y, ella ya forma parte de este espíritu. No es una aristócrata, que ve la enseñanza como una cosa de caridad social. Ella viene de un mundo burgués, que ha invertido en educarla. Ha tenido acceso a una formación; la familia con la que se relaciona es gente de clase media. Eso le da unas posibilidades, un contenido, una visión, una sensibilidad, una manera de entender la realidad, con la que después podrá liderar proyectos con mucha solvencia. En ella no confían porque sea monja, porque al principio no lo era. Era una mujer que ya venía con una fama de tener un centro privado, que hacía conferencias sobre pedagogía, que se movía en círculos con un reconocimiento social…

¿Cómo recibía la sociedad mallorquina de aquel tiempo a una mujer así? Una figura como la suya no era para nada habitual…
Había pocas maestras, pero ten en cuenta que a partir de 1857 todos los pueblos de más de 1.000 habitantes ya deben contar con una escuela pública con una maestra titulada. Hay mucha demanda. Es un momento en que las familias ya ven una posibilidad de ascenso social en la formación de sus hijas…

Su trayectoria, en este sentido, encaja con un catolicismo liberal, que acepta las nacientes democracias, también existente en otros países de Europa.
A Alberta Giménez, lo que más le preocupa, siempre, es hacer las cosas con profundidad. Es una mujer que sabe qué ocurre en el mundo, cómo evoluciona todo. Vive una coyuntura en la Pureza desde 1870 a 1912 donde entra en contacto con el mundo de la política, y, en concreto, de las políticas educativas. No hay que olvidar que ella también es una funcionaria. Tiene una relación permanente con la Diputación Provincial, con el Ayuntamiento de Palma… Ella hace un servicio público, y es su gran mérito. Lo hace con elegancia, negocia con todos, lo lleva muy bien… gobierne quien gobierne. Es una mujer muy abierta. Después, en sus cosas y en su comunidad, con sus religiosas, es muy líder. Pero no es autoritaria. No fundamenta su liderazgo en el autoritarismo, no impone. Mantiene una estrategia muy persuasiva. Forma parte de esta generación que no fundamenta nada sobre castigos, sino sobre premios, sobre estímulos, que habla de claridad, transparencia y calidad…

 

Ella aprende junto a su marido, el también maestro Francisco Civera. Pero en el modelo educativo que desarrolla, hay mucho más. ¿Fue una mujer muy viajera? Es introductora en Mallorca de corrientes pedagógicas contemporáneas…
Es una mujer que toda su vida fue un viaje continuo. Su padre, por ser oficial de carabineros, tiene responsabilidades en diferentes lugares. Ella y su familia viaja, conoce mundo…Para ella, viajar era de lo más natural… Sobre todo, era una mujer muy leída. Tenía buenas fuentes de información, escribía muy bien. Su biblioteca es todo un síntoma de la riqueza cultural que hay tras ella. No le tiembla el pulso y envía a jóvenes religiosas a formarse fuera. A Francia, por ejemplo. La suya será una congregación moderna. Se relacionaban con familias que les confiaban sus hijas para formarlas bien. Eran familias cultas, con inquietudes, de ideologías muy diversas… Impera la nueva burguesía, la gente que tiene industria, el mundo financiero, banqueros, abogados, notarios…médicos…

 

¿Se la puede considerar un antecedente del feminismo?
El concepto de feminismo comienza a aparecer a finales del siglo XIX, principios del XX. Pero también existe un feminismo de raíz católica. En 1870, en Palma ya hay asociaciones femeninas. Ella, de hecho, liderará una asociación de maestras católicas, las maestras de Santa Teresa. Estas mujeres mantenían sus reuniones, sus estrategias, porque entendían que la mujer también tenía que hacerse presente y hacer llegar sus reivindicaciones a las altas instancias. Se sentían preparadas y se esperaba mucho de ellas. Es de las primeras mujeres que comienza a sentarse en una mesa con políticos, con el alcalde, va a juntas municipales… Si esto no representa un cierto feminismo… Esto era inimaginable antes de la revolución de 1868. Quien va a buscarla para que vaya al colegio de la Pureza es un alcalde republicano. Eso indica que tiene mucho reconocimiento público en este mundo de la educación. La de Alberta Giménez es una personalidad de una riqueza… Es una vida muy rica, espectacular. Si esta mujer, en vez de estar y de haber desarrollado buena parte de su obra en Mallorca, lo hubiese hecho en Barcelona o Madrid, sería una figura super conocida mundialmente.

 

«Forma parte de la primera generación de maestras. Cree en el poder de la educación»

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1 Comment
  • Fernando
    Posted at 15:33h, 18 junio Responder

    Partiendo de esa base ¿de dónde surge históricamente el autoritarismo que vemos en algunos colegios Pureza de María?

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