Mater Purissima | Gracias por intercesión de Madre Alberta

Gracias por intercesión de Madre Alberta

Madre Alberta está presente en todos nuestros viajes, pero, de una manera especial, sentimos su intercesión en nuestro pasado viaje a la R.D. Congo, a finales de septiembre y durante el mes de octubre de 2018. En una ocasión, una de las ruedas del coche todo-terreno empezó a fallar; nos paramos en medio de un bosque y nuestro chófer con la ayuda del otro chófer de las hermanas, empezó a desmontar la rueda, a golpearla y a intentar arreglarla. Si el problema era grave, no podríamos continuar el viaje y habría que esperar hasta que pudieran traernos una pieza de recambio. Eso implicaba esperar varios días, pues estábamos lejos de cualquier población grande o pequeña. Así que nos bajamos del coche y, bajo el sol, nos pusimos a hacer la novena a Madre Alberta. Rezábamos con confianza pues nuestro único deseo era llegar pronto a visitar a nuestras hermanas. Después de trabajar durante un rato, los chóferes nos dijeron que podríamos continuar. Así lo hicimos contentas y agradecidas a Madre Alberta.

En otra ocasión, teníamos que atravesar un río muy caudaloso subiendo el coche a una plataforma que, guiada por un cable y unas manivelas, pasa de una orilla a la otra. Mientras esperábamos en la orilla, nuestro chófer subió el coche a la desvencijada plataforma. Al llegar a la otra parte, la plataforma no encajó bien y quedó una distancia entre la rampa de bajada y la rampa de cemento de la orilla. El coche se quedó atascado en la arena del río y, cuánto más aceleraba para llegar a la rampa, más se hundía. Observábamos la escena a lo lejos, sin poder hacer nada. Así que decidimos ponernos a rezar y a pedir por intercesión de Madre Alberta. Terminamos la novena y, gracias a unos chicos que empujaron el coche, éste logró salir y pudimos continuar nuestro viaje.

En nuestro reciente viaje a Venezuela, febrero de 2019, le pedimos a Madre Alberta que nos acompañara, pues eran días en que se preveían marchas y manifestaciones. En las maletas llevábamos medicinas, material escolar y cosas que nos habían pedido las hermanas; temíamos que nos las abrieran y nos quitaran algo. En el control de equipajes, al salir del aeropuerto de Maiquetía, a mucha gente le hacían abrir las maletas. Nosotras nos encomendamos a la Madre y pasamos sin ningún problema nuestras seis maletas.

HH. Emilia González y Elisa Anglès

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