¿Queremos cambiar?

MiniSlideLucadeTenaNo es fácil hablar con precisión sobre fracaso escolar y entenderlo en sus múltiples facetas. Para mejorar la situación necesitamos a los mejores docentes, el informe McKinsey es claro en su análisis de la calidad de los sistemas educativos. Necesitamos profesores apasionados por aprender y enseñar, cultos, lúcidos, con espíritu crítico, con equilibrio personal, abiertos al cambio. La escuela además de calificar prepara para la vida, para el trabajo, forma futuros ciudadanos. Si fracasa la escuela fracasamos todos.

Se puede hablar del fracaso escolar en clave pedagógica, sociológica, psicológica, política… pero siempre tropezamos con una realidad dolorosa en el plano personal y social. En la sociedad actual del conocimiento carecer de formación aumenta el riesgo de exclusión social y marginación.

En nuestro país las caras del fracaso son variadas, se muestran en los periódicos a través de indicadores cuantitativos poco alentadores que nos hablan de resultados en las pruebas internacionales PISA, o abandono escolar temprano. El tema es serio y nos preocupa. Conocemos los desafíos de carácter político, social, económico y tecnológico que la educación debe atender, pero ¿estamos dispuestos a acometerlos?

Son numerosas las voces que reclaman un pacto por la educación que no puede demorarse más. Necesitamos de un esfuerzo generoso en este sentido y además, del compromiso y colaboración de todos: escuela, familia, sociedad.  Sabemos lo que queremos. Una escuela que ofrezca una auténtica igualdad de oportunidades, que valore y atienda sus diferencias personales, sociales y culturales. Centros a los que los niños acudan deseosos de aprender, donde se estimule su curiosidad, desarrollen sus potencialidades y aprendan a ser y a convivir.

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