01 ene Pere Fullana: “Madre Alberta fue una persona que generó consenso social”

Fotografía de Pere Fullana, historiador

(Algaida-Mallorca, 1958) Historiador con estudios de Teología, es autor de varios libros sobre educación, Iglesia y política centrados principalmente en el s.XIX y en Mallorca. En la actualidad es el Director Insular de Relaciones Institucionales.

Hace un año que la Congregación me encargó el estudio de los orígenes del colegio de La Pureza. Es uno de estos encargos que abordas sin  saber  si responderás  a las  expectativas. La Congregación tenía muy claro que el tema de  los orígenes tiene cierta dificultad. Creo que el resultado y el modo de  trabajo han sido buenos, porque se han entendido bien el proceso y las etapas de formación de La Pureza.

¿De dónde procedía la dificultad para este estudio, de la complejidad histórica?
Nadie había investigado los orígenes. Se ha investigado la etapa que más interesaba, que es la de apogeo de Madre Alberta. El período de 1809 a 1870 es una etapa que estaba ahí, pendiente de ser abordada. La Congregación tiene material suficiente, pero para elaborar un discurso sobre lo que ha significado La Pureza y resolver una serie de cuestiones que se le plantean al historiador sobre este período es necesaria una revisión crítica de los documentos. Hay que evitar una serie de tópicos que impiden entender las contradicciones presentes en todo desarrollo histórico de una institución.

¿Es historiador por vocación o por circunstancias?
Vocacional. Estudié Teología y después he optado por la Historia. Básicamente me interesan dos cosas de la Historia: la historia política y la religiosa. Soy contemporanista y en este sentido he tenido que hacer equilibrios, porque en la historia política de hoy, y en la actual sociedad tan secularizada, el mundo de lo civil y el de lo religioso parece que no se encuentran. Van en paralelo, cada uno por su lado.

En el s. XIX sí que iban de la mano ambos mundos.
Sí, pero hoy en el ámbito educativo la Iglesia ya no quiere jugar a esto. La iglesia quiere sus facultades, sus centros de formación. Lo civil y lo religioso ya en la sociedad liberal moderna del s.XIX se separan en cauces paralelos. Por ello no es fácil estudiar estos temas y encajar su doble dimensión. Por ello quizás he tenido que trabajar con más intensidad el oficio, para estar en la historiografía universitaria actual, sin renunciar al estudio de temas religiosos.

¿Este encargo qué le ha aportado? ¿Alguna Sorpresa?
Siempre me dejo sorprender. Entiendo que el historiador tiene que partir de una idea sobre las cosas. Siempre tienes un punto de partida, unos conocimientos, una ideas generales y unas hipótesis, pero después tienes que dejarte sorprender, es decir querer aprender. He intentado disfrutar este trabajo. No veo este tipo de encargo como algo meramente profesional. He querido entrar en el alma de la materia. Desde este punto de vista he querido releer documentación. Hay una parte personal importante por la que disfrutas. Disfrutar en sentido de mejorar tu visión de las cosas, que la lectura y el estudio te ayuden a ampliar horizontes, tu perspectiva, tu visión… En definitiva, te enriquece.

En concreto Madre Alberta
De Madre Alberta tengo una visión con matices que entiendo que no es exactamente la que puedan tener algunas religiosas. Pero las religiosas, la Congregación, me aportan una visión de Madre Alberta que me anima a seguir estudiándola, porque gracias a ellas sé que esta viva, y es muy importante en la historia estar trabajando un ser vivo, que no es un pergamino que tengas que resucitar. Su figura no es un elemento arqueológico, sino un personaje que está en el imaginario actual de la gente.

Me interesa mucho la maestra que llega a la Pureza y el porqué llega ahí. Me interesa mucho esta mujer con una formación y personalidad muy sólidas, que no se ha hecho sola a sí misma, sino que viene de un mundo muy concreto. Me interesa reivindicar este mundo de donde viene. Fue persona de un cierto consenso social. La nombran directora de La Pureza porque tiene un perfil con el que están de acuerdo republicanos del Ayuntamiento de Palma en aquel momento y un determinado clero que también busca soluciones en una sociedad muy convulsa. Por otra parte, ella que viene de un mundo muy concreto optará por un tipo de vida muy distinto. No me quedo sólo con lo que hizo después, sino que me quedo con toda la personalidad, y he querido ver en ella el proceso previo cívico social y político, que transcurre en la etapa anterior.

¿Es fácil rastrear a Alberta Giménez antes de llegar a La Pureza? La Congregación tiene muy buenos materiales.
Cuando Alberta Giménez llega a la Pureza el concepto de archivo no era el de ahora. Se han ido recogiendo materiales de mucho interés, lo que pasa es que todo esto debe leerse con calma. La Congregación de La Pureza es una institución de gran atractivo.
La entiendo desde la modernidad en el sentido de que es una institución que al final es para unas generaciones que demandan un tipo de formación muy de acuerdo con las exigencias de la burguesía del s.XIX. Por tanto es una institución moderna. No es una institución popular como las congregaciones que se dedican a cuidar enfermos.
Ellas son el modelo de la sociedad, el centro de formación para una sociedad emergente en Mallorca. Hacen un trayecto en esta sociedad con altos funcionarios, militares, hijas de los grandes profesionales liberales, notarios, médicos…, es decir, familias que entienden que sus hijas tienen que tener una formación excelente.

Y esto se mantiene hasta ahora.
Este modelo es el que ha acompañado durante dos siglos esta sociedad. Y no hay otro. En otras sociedades, en la grandes ciudades, en el norte sobretodo en el país Vasco, hay algunas instituciones que han hecho esto porque hay congregaciones francesas o españolas de este perfil. Pero en Mallorca es la única. Creo que esto es lo que les da una significación en la sociedad y en la Iglesia actual. Ellas ahí tienen un elemento para trabajar de primerísimo nivel.

Has estudiado la educación en el s. XIX. ¿Tienes una idea de cómo debe ser la educación hoy?
El modelo educativo actual tiene una problemática que nunca había existido, pero también tiene una gran ventaja respecto al pasado, y es que tiene una trayectoria. Creo que, en una sociedad tan laicista como esta, se debe reivindicar (como hacen los francesas) el modelo de escuela confesional (la aportación de la Iglesia) ya que supone una oferta muy cualificada de mucho prestigio y de mucho calado. ¿Cuál es el éxito de la escuela católica en Francia en este momento? Pues que un laico y un laicista entienden que ahí le van a dar los instrumentos, la capacidad analítica y una base de valores que va a ser compatible con lo que la persone opte en la vida.
La escuela pública no te garantiaza que vayas a tener este instrumental. La escuela católica en este momento es una garantía, siempre y cuando no se radicalice, no se politice, o dicho de una manera más fina no se deje instrumentalizar por los poderes políticos. La gran ventaja de la escuela católica es no formar parte de las clientelas políticas. Es muy libre.

De hecho ha dado una serie de lecciones en lo debates sobre educación recientes. Ha demostrado tener en este sentido gran capacidad de diálogo, y ha sido un puente entre dos modelos extremos que es donde se sitúa el debate. La sociedad actual no quiere extremismos. El tipo de formación en estos centros es plenamente asumido por ejemplo por un socialdemócrata que no tiene urticaria por llevar a sus hijos a un centro católico.

¿Consideras importante el papel de la religión en la construcción de la sociedad y de la persona?
Yo estoy en política, entre otras cosas, porque creo en esto. La sociedad actual necesita militantes religiosos, militantes espirituales. Lo que reivindico es la presencia del espíritu, de lo metahistórico, de lo que trasciende lo inmanente, la gestión, el día a día. Primero reivindico ideas, si es posible convicciones y después gente que tenga fe en lo que hace, más allá de que las ideas puedan ser cambiantes y tengan matices. Crear estos climas hoy en los partidos y en la sociedad civil es fundamental. Como historiador estoy muy interesado en figuras o en partidos que, en los procesos históricos, hayan estado luchando por crear espacios de dialogo y entendimiento.
Lo más importante no es la visibilidad. Para la religión lo más importante es sencillamente que se nos acepte, porque nosotros no queremos nada.

Que la gente conozca lo religioso.
La sociedad tiene el problema de dónde encajar los poderes de las religiones (la visualización del poder). No entiende a veces que los elementos de poder, las jerarquías, tienen que estar haciendo constantemente señales para convocar. Como el pastor a las ovejas, que a veces tiene que dar un garrotazo, enviar al perro o lanzar una voz, pero al final lo que se busca es lo mejor para el rebaño. Y la gente tiene dificultad para interpretar estas señales.

Aún no hay comentarios

Dejar un comentario