Imagen de la coral de Madre Alberta

20 años de canto coral en Madre Alberta

La Coral del Colegio Madre Alberta de Palma celebra con orgullo su vigésimo aniversario. Se trata de una actividad más para la formación integral de sus alumnos. Forma parte de la propuesta educativa del centro y, al mismo tiempo, deja para el recuerdo algunas de las fiestas, celebraciones y conciertos en los que participa. Nada les hacía prever a las almas máter de esta iniciativa que estos años de esfuerzo y dedicación llegarían a ser tan placenteros. “Fue la H. Bàrbara Payeras la que en setiembre de 1988 me propuso crear una coral infantil en el Colegio” cuenta Concepción Oliver, antigua alumna del Colegio y directora de la Coral. “En aquél momento no pensé en la magnitud del proyecto; tampoco imaginé que la responsabilidad que asumía iba a durar veinte años”, añade.

Siempre se aprecia que te animen en los inicios. El gusto por la música surge si se potencia cuando eres sólo un niño. A los cinco años, Concepción Oliver tuvo la suerte de encontrarse con excelentes profesoras de música, la H. María Ángeles Morales, la Sra. Carme Vicens y más tarde, la H. Payeras, “les agradezco que me contagiaran el amor por la música, el solfeo, el piano, el canto coral y la dirección”. Posteriormente, Oliver terminó su carrera y se incorporó a la Coral de la Universidad de las Islas Baleares (UIB) para aprender de otro gran maestro, Joan Company, su fundador y director musical. “En mi tarea como directora del coro de Madre Alberta, intento transmitir a mis alumnos lo que aprendí en la coral de la UIB”, afirma Oliver.

De gusto a profesión

Hizo de una vocación personal su carrera laboral. Motivada por la necesidad de devolver aquello que recibió en el Colegio de pequeña, Concepción Oliver comparte gratamente su cultura vocal y musical a la vez que forma personas. “El coro se renueva cada año; hay niños que no han cantado nunca y sin embargo, con un trabajo serio pero alegre, descubres que son ágiles y aprenden rápido”, asegura.

Hay cosas más importantes que el ritmo, la voz, la entonación o el respirar bien. El canto coral busca que los niños adquieran unos valores educativos: la constancia, la puntualidad, el compañerismo, el silencio, el saber estar o el respeto hacia los demás cuando alguien desafina.

 

Para algunos, la coral ha marcado su desarrollo personal e incluso, el profesional. “La H. Payeras y Conchita han sido maestras, tanto de música como de vida, y han contribuido a hacer de cada una de nosotras parte de lo que somos en la actualidad”, confiesan cuatro ex alumnas del Colegio.

Es una coral que educa, cuyos elementos formativos y humanos enlazan con los principios pedagógicos de la Pureza y de Madre Alberta.

Para la directora del Colegio, la H. Magdalena Amengual, la coral simboliza el “gusto por la educación, el arte, la sensibilidad, el trabajo serio, la voluntad de superación, el espíritu de familia y de fe en Dios”. Por todo ello ha recibido el apoyo incondicional de ambas instituciones. Un detalle que Concepción Oliver valora especialmente: “siendo consciente de las dificultades que comporta mantener un coro infantil, quiero agradecer el cariño y la confianza que han depositado en mí”.

Una meta alcanzada

Dicen que cada maestro tiene su librillo, y en el de Concepción Oliver no faltan las horas de ensayo y la disciplina. La suya es una dedicación completa, en la que se valora sobre todo el progreso del niño. Cómo éste descubre que se canta de otra manera y utiliza para ello los mecanismos adecuados. “Ese cambio es fantástico”, aunque Oliver insiste en que la mejor recompensa es la de encontrarse con alumnos que quieran dedicarse a la música, “ver que han salido de la coral con un cierto nivel de calidad y que valoran esa forma de expresión tan privilegiada”.

Dos discos recopilatorios avalan todo el trabajo que se ha realizado en estos veinte años de coral. Han sido cerca de 160 actuaciones, entre las que destacan el certamen “La sinfónica y tú” que organiza el Ejecutivo Balear, el concierto de Reyes con la Orquestra Sinfónica de Baleares o los intercambios con otras corales escolares. Igual de emocionantes han sido los viajes a Ibiza, Barcelona o Madrid, para deslumbrar al auditorio de la facultad de Ciencias de la Educación Blanquerna o al de la sala de la SGAE.

¡Enhorabuena!

 

Este artículo se publicó originalmente en la edición nº133 de Mater Purissima (junio 2009)

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