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Américo Aguiar: «La JMJ de Lisboa va a ser la primera de los ‘nativos digitales’ y en dar voz directa a los jóvenes»

Máximo responsable de la organización de la JMJ 2023 y obispo auxiliar de Lisboa, Aguiar llama a que la Jornada sea un «símbolo de fraternidad universal» y que consolide un papel más protagonista de los jóvenes

¿Qué está disfrutando más de este tiempo y responsabilidad en la organización de la JMJ? 

El conocimiento de personas diferentes, de diferentes países, culturas, tradiciones. Eso es la mayor riqueza de la que tengo que dar gracias a Dios. El Papa, ante el desconocido, dice que hay dos posibilidades: recular, el miedo; o mostrar coraje y la voluntad de conocer. Estos años he tenido la inmensa oportunidad de conocer a tantos y a tantos, de ver tantas realidades distintas, tantas periferias geográficas y existenciales… que todo es una riqueza. A algunos les gusta construir muros para defenderse de todo aquello que es diferente. El Papa nos pide no construir muros, sino puentes y por eso la Jornada Mundial de la Juventud es un símbolo de ser fratelli tutti, de fraternidad universal. 

¿Cuántos voluntarios se han inscrito a la JMJ, a poco más de dos meses de comenzar?

Estamos actualmente en torno a los 20.000. Estamos haciendo un refuerzo en las solicitudes, de sensibilización y de oración, porque se precisan más voluntarios de habla española, y pedimos a los jóvenes de España que quieran venir que sean también voluntarios y ayuden a sus compañeros. 

¿Cuántos inscritos hay? ¿Están siendo como esperaban?

Ya pasan de 600.000 en el final de la fase 1 y vamos a ver cómo van a comportarse las inscripciones hasta el final, porque en los dos últimos meses se viven muchos cambios (…) Son todos números que están por encima del histórico de otras ediciones.

¿Qué hará especial, en su opinión, la JMJ de Lisboa?

Tenemos la conciencia de que ahora es el momento de agradecer a todos los países que han acogido antes la JMJ. Es también la primera vez en estos últimos 3-4 años que los jóvenes de todo el globo pueden viajar, encontrarse, celebrar, conocerse, es una oportunidad inmensa. Es la primera JMJ de los conocidos como ‘nativos digitales’, porque todos han nacido después de 1990. Este es un es un desafío que tenemos, llegar a ellos, y por eso, en esta JMJ no hay papel, no vamos editar millones de libros. Todo va a ser digital. Está el tema de la gestión de Laudato Si’, el tema del medio ambiente, la sostenibilidad, el cuidado de la casa común… muchas cosas, y hay un cambio también interesante en las catequesis, que ahora van a ser Encuentros ‘Rise Up’, con más protagonismo de los jóvenes.

¿En qué va a consistir el cambio?

Cambiamos de metodología, no solo de nombre. Queremos que los jóvenes puedan también hablar, porque hasta ahora no tenían esta posibilidad. Ahora, en estos encuentros, serán ellos los que tengan voz directa. Van a manifestarse sobre Ecología Integral, Amistad Social y El gran anuncio del amor de Dios. Hemos propuesto a los jóvenes a que reflexionen sobre estos tres ejes. No queremos que sean participaciones improvisadas, sino que vengan de su país con el trabajo hecho, de haberlo hablado antes con sus amigos, que vengan e intervengan como portavoces. 

«El principal fruto de la JMJ son los miles de jóvenes que dan la cara y se sienten felices de ser cristianos»

Llaman la atención estas referencias repetidas del Papa de que es necesario el milagro del encuentro, cuando vivimos en un mundo tan globalizado, donde la información fluye rapidísima de punta a punta…

Tengo un amigo que me dice: ‘Américo, la opinión pública no es la opinión publicada’. Y me dice también que el Portugal real no es el que aparece en los medios. He vivido esa experiencia con la peregrinación de los símbolos de la JMJ en todas las diócesis (…). Tenemos que hacer discernimiento y el problema es ése, que en el tiempo en el que vivimos no estamos preparados para hacerlo. Es muy importante, porque este tiempo parece que los jóvenes están muy conectados con todo y con todos, pero llegan al final de día, y muchos sienten que están solos. Hay multiplicidad de likes, de conexiones, pero luego… Benedicto XVI, en uno de sus últimos mensajes de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, se manifestaba un poco triste, porque a las conexiones de usuarios (en Facebook) se les denominase ‘amigos’. Él creía que ser amigos es algo mucho más importante, mucho más allá de una nomenclatura digital. Tener 5.000 conexiones en una red no es tener 5.000 amigos: es solo un link.

¿Cómo adaptarse?

Los nativos digitales se comunican de forma diferente. Están en la sociedad, en la familia, en la escuela, en el trabajo, de modo diferente. No es mejor ni peor, solo diferente. Pero lo que no podemos permitir es que los jóvenes construyan su vida, su futuro, sus sueños, sin raíces. De lo contrario, están construyendo sobre arena y todo parece fugaz, pasa rápido. Las raíces son la familia, los abuelos, los amigos de verdad… No es posible construir, no es posible crecer, no es posible soñar, sin ellas. Unas raíces que no son digitales, sino de carne y hueso. Los amigos, también. De ellos (ríe) tenemos que notar su olor de boca, de pies. Tienen que hablar alto. A veces, tienen que ser inconvenientes, pero están. Esto no es un tema de inteligencia artificial ni de algoritmos. La experiencia del encuentro es importante. La Jornada Mundial de la Juventud es un encuentro de miles, de millones de personas. Muchos jóvenes cristianos católicos se sienten pocos, se sienten dejados de lado, aislados… Disponer la experiencia de la multitud es importante para ellos. Queremos que la puedan aprovechar y que salgan de la JMJ de Lisboa haciendo un click, pero no un click high tech, sino un click de tocar, de abrazar, de compartir. Cuando me preguntan por los frutos de la Jornada Mundial de la Juventud digo que los frutos los estamos viviendo ya: es la adhesión de miles de jóvenes en todo Portugal, que preparan la JMJ en su pueblo, parroquia, colegio o universidad… que no hablaban de Jesús y que ahora ‘salen del armario’ y están felices de proclamarse cristianos y católicos. Este es el fruto a cuidar. Ese es el reto.

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