Alberta, un modelo para gente de hoy

¿Cuántas veces hemos dicho, o nos han dicho,«no dejes pasar esta oportunidad »? Tienes un buen trabajo y te ofrecen otro que conlleva riesgos, pero también grandes posibilidades; tienes ya un terapeuta o director espiritual y te hablan de otro con mucha más experiencia, pero que te sacará de tu zona de confort; tienes una relación que no marcha, conoces a alguien más, pero te sientes seguro con quien ya tienes. La vida está llena de oportunidades. Pero las oportunidades suponen siempre arriesgar, perder seguridad, salir de nuestra comodidad, sentir miedo.

Alberta Giménez jamás hubiera imaginado su obra hoy: 266 Hermanas, más de 2.500 personas trabajando en sus centros y casi 30.000 formándose en sus aulas. Gracias a que ella supo ver oportunidades en lo que la vida le planteaba como retos. Se dice rápido, pero ¿qué le supuso a ella todo esto?

1) Sintonía con la voluntad de Dios. Hace falta un corazón entrenado en la oración para discernir en cada instante la voluntad de Dios. Pero ¿por qué la voluntad de Dios? Mucha gente piensa que lo que hay que elegir siempre es aquello que te hace más feliz. Y si profundizas un poco, te das cuenta de que llaman felicidad al bienestar. Sin embargo, nada más lejos de la auténtica felicidad: el bienestar, cuando se tiene, provoca siempre un deseo de más que nunca se acaba. La felicidad por el contrario, asienta profundamente en el presente con gozo y paz. Y eso no se construye rápido. Es más esa sintonía diaria con la voluntad de Dios. Alberta sufrió y mucho, pero su corazón buscaba la voluntad del Dios que es amor en cada instante. Esto le llevó a grandes decisiones.

2) Humildad para salir de su comodidad. Dicen que para salir de la comodidad hace falta fuerza de voluntad, sin embargo pienso que lo que más falta hace es humildad para confiar en la gracia de Dios, para levantarnos cuando caemos y para reconocer los dones recibidos. ¿Por qué salir de la comodidad? Porque la vida nos presenta continuas opciones y no elegir es no vivir. La comodidad nos somete a una muerte en vida, a la insatisfacción o el vacío. Solo saliendo de la comodidad se consigue alcanzar la plenitud. Los frutos de Alberta jamás los hubiera logrado quedándose cómodamente en su casa.

3) Amor para superar los retos. Ante los retos de la vida solo hay dos opciones: superarlos o hundirse. El instinto nos impulsa a superarlos. Pero el miedo nos paraliza. Y no es nada fácil vencer los miedos. Dicen que lo opuesto al miedo no es la valentía, sino el amor. Y creo que tienen razón. El amor es el único motor de la vida. O amas o no sales del hoyo, no eres capaz de superar los retos de cada día. Por amor se levanta una madre cansada, por amor un padre renuncia a un capricho, por amor un voluntario se va a rescatar refugiados. No es valentía, es amor, por lo que Alberta Giménez dijo sí tantas veces en su vida.

Fue una visionaria, una mente brillante, una luchadora. Todo eso es verdad, pero ante todo fue maestra de oportunidades, con los pies bien puestos en el presente y el corazón lleno de sueños de Dios. Y por todo esto, Alberta es un modelo para gente de hoy.


Xiskya Valladares. Doctora en Comunicación. Licenciada en Filología Hispánica y Másteres en Periodismo y Dirección de Centros Educativos

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