Los nuevos caminos de la fe

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Parece una cita de periodistas o de millenials. Y es millenial, sí, pero de milenios de antigüedad: «Resume tu discurso, di mucho en pocas palabras». Esta cita punzante de Eclesiastés 32:8 se recoge en la primera exhortación del Papa Francisco, Evangelii Gaudium (2013). Una llamada a la evangelización y a la búsqueda de nuevos lenguajes para proclamar el mensaje de Jesús en la sociedad de hoy: «Cada vez que intentamos volver a la fuente y recuperar la frescura original del Evangelio, brotan nuevos caminos, métodos creativos, otras formas de expresión, signos más elocuentes, palabras cargadas de renovado significado para el mundo actual». (EG, 11).

¿Y existen en realidad estos nuevos lenguajes de la fe? Sí, y son muy variados. Algunos parecen nuevos, pero, de hecho, tienen décadas de vida y éxitos acreditados. En el listado, sin afán de ser exhaustivo: de la danza contemplativa al rap cristiano y el gospel remix…videoinstalaciones, comunidades de ‘gamers’ (aficionados a los videojuegos), arte contemporáneo… y el cómic. ‘Cristotecas’ en Brasil, Francia o Italia para reunir a jóvenes creyentes al ritmo de la música electrónica. Youtubers que difunden la Biblia con audiencias globales, memes virales en Twitter, prédicas de un minuto en Instagram. Con un toque más‘institucional’, organizado, propuestas específicas para jóvenes y alejados de la fe, como son los cursos Alpha, los Centinelas de la Mañana de la Renovación Carismática o los Raids Goum.

En este contexto, cualquier propuesta cultural actual, con un mensaje profundo, puede tener conexiones con valores evangélicos y ser una buena herramienta para divulgar el mensaje cristiano. Esta es la fórmula que utiliza en Youtube la misionera española Ester Palma: temas del K-Pop (pop coreano) y de sus grupos estrella, como la ‘boy band’ BTS, para evangelizar. Así relata que «mi canal sobretodo se dirige a jóvenes hispanohablantes, españoles o latinoamericanos. Están muy atraídos por Corea y el K-Pop, por la cultura coreana en general. Los grupos que hasta ahora yo he utilizado, están tocando un mensaje se podría decir bastante evangélico», que encuentra que le permite hacer conexiones «con valores verdaderos y auténticos» y entablar enriquecedores diálogos.

El 90% de los seguidores de Ester son jóvenes de entre 18 y 30 años, de España y América Latina. Según explica esta misionera en Corea del Sur, el mensaje de BTS «no es explícitamente un mensaje religioso, pero sí afirman que quieren rescatar a los jóvenes. Aquí en Corea, tanto los adolescentes como los jóvenes, viven muy aplastados por la sociedad. Tienes que ser el nº1, tienes que triunfar, tienes que tener un físico perfecto, tienes que ganar mucho dinero… Ellos han dicho que quisieran como crear otro tipo de sociedad, en el que puedas ser tú mismo, en que es más importante lo que eres que lo que haces».

Parábola del hijo pródigo. Este mensaje puede ser fácilmente comprendido en las competitivas sociedades occidentales. «A los jóvenes coreanos con los que yo me trato, adolescentes y universitarios, les ayuda muchísimo», relata. Una vez, en sus grupos de debate, «estábamos hablando de la parábola del Hijo Pródigo, y una pregunta era: ‘¿Cuándo has experimentado ese amor misericordioso, ese amor que te perdona, que te acoge? ¿Tienes experiencias de este tipo de amor?’. Y una de las chicas dijo: ‘Yo siento eso cuando escucho las letras y las canciones de BTS’. Para esta chica en concreto, estas canciones fueron una puerta para llegar a Dios. Tienes que tener alguna ventana para llegar a Él, que es algo siempre mucho más grande. Es muy difícil rozar a Dios sin ningún pequeño camino humano».

Guillermo Esteban, conocido en el mundo del rap como Grilex, comenzó a componer con 17 años. El momento decisivo para él fue cuando a uno de sus cuatro hermanos le detectaron un lupus eritematoso, «y nos comentaron que iba a fallecer. La presión hizo que comenzara a escribir una canción para mi hermano. Toda esa presión que sentía, a medida que escribía, desaparecía». El tema fue muy bien acogido, aún lejos de la Iglesia, y seguidamente, fue entrando en lo que él ahora define como «una espiral tóxica. Antes, veía el rap como un poder. Ahora lo veo como un don. La diferencia es muy grande: el poder crees que es solo tuyo. Cuando sabes que es un don, es un regalo, y lo pones constantemente a disposición de los demás».

A través de diferentes momentos, como el voluntariado, el apoyo de su madre, unas convivencias y unas cenas Alpha a la que fue invitado, todo cambió: «Me llamaron la atención en Alpha las personas que servían. Todas tenían una cara de felicidad tremenda».

Para Esteban, técnico superior en Animación de Actividades Físicas y Deportivas (TAFAD) y estudiante del grado en Educación Primaria de la Universidad Nebrija, «todo el mundo puede estar en un momento triste, cabreado. Hay días que no te salen las cosas como quieres. Sin embargo, la esencia del cristiano es la alegría. Si realmente te sientes amado, todo cambia. Todo pasa a un segundo plano. Hay cosas en la vida que te pueden arañar, pero que no se llegan a meter dentro de tí, porque ya estás lleno».

Carta a Dios convertida en rap. El primer paso de Grilex tras su conversión fue redactar una carta a Dios. Esta carta se acabó transformando en la canción ‘Te pido’: «Tenía una métrica perfecta para un rap y lo que hice fue sacarlo en Youtube». La respuesta fue mucho mayor de la que esperaba: «Una persona, a través de un privado, me dijo que gracias a esta canción no se había llegado a suicidar. Y ahí fue cuando me dije: esto va a ser para Dios y vamos a evangelizar».

Esteban estima que el mensaje de Jesús «es muy llamativo. Si adaptáramos el mensaje de Cristo al lenguaje del siglo XXI, llegaría mejor. Lo que yo veo dentro de la Iglesia, no es que haya que cambiar la esencia: Dios, la misericordia y el amor, pero si hablamos a los chavales de hoy en formato siglo XVI, por muy llamativo que sea el mensaje de Jesús, no lo van a entender. ¿Por qué el rap que hacemos tiene tanto tirón entre los jóvenes, católicos o no? Porque hablamos a los chavales de tú a tú, con su lenguaje». Considera básico ser muy exigente en las composiciones y videoclips que presenta al público, con «la máxima calidad posible, porque al final eso es lo que evangeliza. Cuidar las cosas hasta el mínimo detalle».

Con 781.000 seguidores en Youtube, 52.000 en Twitter y 68.000 en Instagram, Daniel Pajuelo, sacerdote marianista y cofundador del colectivo digital iMisión, ha logrado hacerse un gran hueco en las redes sociales. Más de un 49% de sus seguidores en Youtube tienen entre 18 y 24 años. Un 30% adicional, entre 25 y 24. México es el país que más visitas le genera, seguido de España, con un 15%: «Tengo mucha audiencia en México, porque he comentado canciones de muchos raperos de ese país».

Respecto a las recetas para evangelizar en red, «en la red se amplifica lo feo y lo bello», explica este Premio Bravo de la Conferencia Episcopal Española de Nuevas Tecnologías. Por lo tanto, si la gente percibe divisiones en la Iglesia, «se amplifica esta fealdad». Recuerda que hizo, hace unas semanas, un pequeño vídeo de cinco minutos, «explicando la diferencia entre orar y rezar, donde hay diferencias de visión entre protestantes y católicos». Entre los comentarios y la polémica que se generó en los comentarios del vídeo, «había un comentario de una persona atea, no creyente, que decía: ‘Si estáis enfrentados entre vosotros, ¿qué nos queréis vender?’ Es un claro ejemplo de que nuestras divisiones no evangelizan: todo lo contrario. Era una muestra muy elocuente que una persona de fuera te lo diga. La imagen de los cristianos, en estos casos, queda por tierra».

La importancia del testimonio. ¿Cómo evangelizar con eficacia? Según Daniel Pajuelo, «primero, hay algo que no falla nunca, que es vivir íntegramente el Evangelio, con toda la radicalidad de su espíritu y de su exigencia, aquellos que somos cristianos. De ese modo, actualizamos la vida de Jesús en el mundo de hoy y nos convertimos en testimonio. Yo creo que eso va por delante de cualquier estrategia, de cualquier propuesta, incluso de cualquier comunidad con un carisma determinado. San Juan Pablo II decía que hoy, los jóvenes ya no escuchan tanto a los maestros, sino que atienden al testimonio de su vida. En todo caso, les escuchan si su vida es un ejemplo, y si les ha conmovido su testimonio. Luego creo, lo digo siempre, y a veces me siento predicando en el desierto, incluso dentro de la propia Iglesia, que su lenguaje es realmente incomprensible para la gente joven».

Este ingeniero informático y sacerdote considera que es así no solo por los términos: «Coges el catecismo, coges explicaciones teológicas de algunos temas que están en el candelero y que son importantísimos, y no se entiende nada. Porque están formulados en base a una teología y a una filosofía que, por supuesto, no están caducas, pero que no han evolucionado en su forma de expresarse».

Debate público dominado por extremos. De hecho, «refrescar la comprensión que tenemos de las verdades de la fe, a la luz de lo que la ciencia nos está aportando», divulgar con fuerza una visión de Dios que tiene en cuenta el hecho evolutivo, es «una de las grandes tareas pendientes» y urgentes. Porque independientemente de repetidos pronunciamientos oficiales sobre la aceptación católica de la evolución, y de que ciencia y fe no están reñidas, «me encuentro en mi misión en Youtube, no solo que no hay nada (de contenidos divulgativos de calidad), sino que todo lo que existe son posiciones de extremos: fundamentalistas bíblicos por un lado, y en el otro, cientificistas que creen que la ciencia es la única que arroja verdad sobre el conocimiento. Entonces, echas de menos la sabiduría milenaria de la Iglesia, arrojando aquí un poco de luz, y con un discurso que profundice y un lenguaje que se entienda».

Agrega que «las pocas veces que he incursionado en este terreno en Youtube ha ido muy bien. Realicé un vídeo con un doctor en Físicas hablando del diálogo fe-ciencia, y lo petó. Lleva un montón de vistas, y es porque la gente realmente cree que fe y ciencia están opuestas. Es algo que piensan los jóvenes, que la Iglesia vive una especie de retraso de décadas y décadas». Por ello, «actualizar el lenguaje no es solo en vez de decir qué bueno, contestar qué guay o qué cool, no es eso de lo que yo hablo, sino de volver a releer las bases y los principios de nuestra fe».

El éxito del Rey Mindundi. Los creadores de los populares libros de ilustraciones de El Rey Mindundi, Pilar Ramírez y Jesús Mario Llorente, no son muy amigos de seguir dedicando tanto tiempo a teorizar. Para Ramírez, «hay una necesidad brutal en la Iglesia de dar pasos al frente, de dejar de pensar y de teorizar tanto sobre nuevos lenguajes (de evangelización). Llevamos más tiempo hablando de ellos….que ha pasado media vida (…)». Ya han editado ocho libros del Rey Minundi con la editorial Edelvives y distribuyen sus obras con éxito tanto en España como en Iberoamérica.

Para ella, «nueva evangelización ya suena a pesadez. Es necesario dar pasos al frente, tomar decisiones, invertir dinero, invertir en personal, empezar a caminar. Es imprescindible hoy día, en un momento en que la sociedad se desenvuelve a nivel de comunicación, y estemos desaparecidos en la Iglesia. No se da pasos en esa dirección. Es importante sobretodo no solo hacer una revolución estética, que es muy necesaria, sino identificar el mensaje de Jesús con las formas. Es imprescindible traer el mensaje de Jesús a la cotidianeidad. El gran error es que está todo separado».

Jesús Mario Lorente habla de que, con su obra, «nosotros hacemos felices, intentando lanzar un mensaje de esperanza». Por ello, continúa Lorente, han creado con su personaje «36 nuevas bienaventuranzas, para intentar llevar a la vida de la gente el mensaje de las bienaventuranzas de la Biblia, y que eso sea el paso que lleve a la gente a la Palabra de Dios. Es un camino. Es lo que se nos olvida. Lo que yo estoy haciendo ya tiene que evangelizar. Tengo que poner ahí, en todo lo que hago, mi experiencia de fe. ¿Qué es lo que se suele poner? Teoría, teoría y teoría. Pero no ponemos la experiencia». Y de ahí sale un mensaje vacío y carente de fuerza.

Y continúa Pilar Ramírez: «El gran valor del Evangelio es la vida transformadora. Es el resucitar. Si le quitamos la vida, es un libro como otro cualquiera. Sin capacidad transformadora, sin querer construir el Reino de Dios. Si le quitamos todo eso, es un libro más». Es el compromiso, en este sentido, el que hace que ese mensaje «siga actual. La vida de los que creemos firmemente que eso es posible. Esto es lo que hace que se contagie. Eso es lo que hace que, tantos siglos después, sigamos creyendo».

El equipo de On Creaciones hace 20 años que trabaja en proyectos integrales de espiritualidad y de diseño para instituciones y redes de colegios católicos. También se han introducido en la formación. Lorente observa que nos «han enseñado que cada cosa tiene su espacio, y Dios tiene su rinconcito. Y hacemos un Dios tan pequeño, tan pequeño, tan pequeño, que ése…Dios no es. O como decía un trinitario, buscamos a Dios allí donde lo hemos colocado, no donde Dios está». Por eso, a muchos, «le hablas de experiencia de fe» y cree que se limita «a ir los domingos a misa».

Apertura. En este sentido, finaliza Pilar Ramírez, la experiencia de más de cuatro años de libros del Rey Mindundi, «ha sido una apertura al mundo en general. No solamente a colegios, sino a gente que no cree, y se acerca a Dios a través de esas figuras, que conecta con una imagen que es un gesto sin disimulos, De repente, conecta con el mensaje de Jesús en su esencia. Eso nos despierta y nos hace reflexionar sobre que realmente, la gente está necesitada de eso. El problema no lo tiene la gente, que no le interesa, sino que no lo sabemos comunicar».

La experiencia de los cursos Alpha. La experiencia de evangelización de los cursos Alpha es otra experiencia de resonante éxito. Más de 24 millones de personas han probado estos cursos de introducción a la fe. Se han realizado ya en más de un centenar de países y lenguas. Su lugar de nacimiento, la Iglesia anglicana Holy Trinity Brompton, de Londres, y la figura principal detrás de ellos, el sacerdote Nicky Gumbel. Los Alpha constituyen un ejemplo vivo de ecumenismo de base: la misma fórmula se ha replicado tanto en parroquias protestantes, como católicas u ortodoxas de varios continentes.

El funcionamiento es muy sencillo: diez sesiones, de cadencia semanal, en torno a una cena, una comida o un desayuno, y un retiro de fin de semana, en la sexta semana. El número de participantes, limitado a unos doce.

Cada sesión de estos cursos de introducción al cristianismo se divide en tres bloques con una duración de 30/45 minutos cada uno (comida, exposición y debate), con la voluntad de que los encuentros no se hagan pesados y de que el debate sea vivo. «Es una experiencia, no una enseñanza», explica José Alberto (Tote) Barrera, impulsor de estos cursos en España junto a su esposa Cristina Salcedo.

La única condición para participar, agrega Barrera, «una actitud abierta, dialogante, estar dispuesto a explorar. El debate es absolutamente libre, toda opinión no está fuera de lugar», y el formato pequeño y la conversación fluida quiere conseguir «que la gente se interrogue sobre los temas» y conozca cuál es la realidad de la Iglesia, más allá de estereotipos, lugares comunes y prejuicios.

 

Valoración positiva. Según sus datos, el 90% de los participantes acaba los cursos con una valoración muy buena de ellos, «muy satisfechos» de la experiencia, y cuatro de cada diez, acaba convirtiéndose.

«Es una herramienta al servicio de las parroquias. No somos un movimiento. Ofrecemos formación y son las parroquias o colegios los que los desarrollan» y son ellos quienes deciden a quiénes se invita, qué espacios acogen estos cursos, y cuántos se acaban realizando, y si repiten la experiencia y se convierte en un elemento fijo en su acción pastoral. En su mayoría, son laicos quienes se forman y realizan los cursos Alpha. A este respecto, Tote Barrera destaca que «en la evangelización somos corresponsables todos, todos los bautizados tenemos la responsabilidad de evangelizar».

Anualmente, en España pasan 8.300 personas por los cursos Alpha, más de 40.000 desde que comenzaron a impulsarse en España a partir de 2013. Han llegado a 30 de las 70 diócesis del país. Los colegios de Madrid y los Realejos son dos de los espacios de Pureza de María donde se han desarrollado.

«Alpha no es una solución mágica. Es una clave para comenzar un proceso, una puerta de entrada que luego ha de tener muchas etapas más: acompañamiento, catequesis, crecer en la fe. Para evangelizar puedes tener un método, pero al final, es el Espíritu Santo quién está ahí», indica Barrera Marchesi.

Sobre la realidad social la secularización, Barrera, uno de los impulsores de iniciativas como el Encuentro de Nueva Evangelización (ENE) o los cursos de liderazgo Pastores 3.0, señala que «el enemigo no es la cultura. El mensaje del Evangelio se puede explicar en todas las culturas y todos los tiempos. Lo que cambia es el lenguaje y cómo llegamos a la gente y nos integramos en su cultura».

4,5 millones de impresiones de tuits sobre santos. El periodista Antonio Moreno, Premio Bravo 2019 de Nuevas Tecnologías, ha convertido sus hilos de tuits (cadenas de mensajes) sobre santos en un verdadero éxito de audiencia en Twitter: en febrero ya habían tenido más de 4,5 millones de impresiones y muchos de ellos han sido editados como libro en La caja de los hilos. Tejiendo evangelio en red, editado por PPC. Un 45% de su audiencia en Twitter, donde tiene más de 20.600 seguidores, es española y el resto, de América Latina: «Estoy contentísimo de que me sigan tanto fuera de España. Yo hablo para el mundo».

En su opinión, el secreto del éxito de sus #saintstories es aprovechar «la potencialidad de un lenguaje nuevo» como el de la red Twitter, para contar «historias muy cercanas, a la vez de extraordinarias», mensajes que no son, en absoluto, fruto de la improvisación, sino que cuida y mima.

Moreno, miembro también de iMisión, desarrolla su trabajo en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Para él, comunicar y evangelizar no es algo que se pueda hacer de cualquier manera: «El Evangelio se tiene que inculturar. Hay que conocer las claves del público al que te diriges, y también las del medio que escoges para difundir tu mensaje, porque cada red social tiene unas características diferentes. Insisto mucho en las formas».

De esta manera, «se puede hablar de todo» y las redes sociales conforman «una oportunidad para el diálogo y para una nueva forma de ver el Evangelio y la Iglesia» que hay que aprovechar: «Mostrando cara de vinagre y estando en contra de todo», difícilmente se evangeliza. Los mensajes de la gente más crítica los acoge «con mucha misericordia y cariño», porque en ocasiones «pueden tener razón. No podemos culpar a la persona que ha tenido una experiencia negativa de la Iglesia. Hay que respetar su dolor».

Resalta que «hablar y dialogar (en redes) de forma sosegada y tranquila, descoloca totalmente» a los más opuestos al mensaje de la Iglesia y considera que hay que ver con esperanza la cada vez mayor presencia de la Iglesia en Internet y redes sociales: «Es totalmente desconocido, pero hay muchas ocasiones en que el simple hashtag del #evangeliodeldía» en los temas más populares a primera hora de la mañana.

Para él, su ‘combustible’ personal es su vida de fe con sus compañeros de parroquia y del Camino Neocatecumenal: «Sin mi comunidad, no sería nada. Son la fuente de la que yo bebo. Tener una comunidad de referencia es imprescindible. Es desde ahí que puedo salir a evangelizar en redes sociales». Algo en que están de acuerdo también Grilex y Ester Palma. Destaca que en Corea del Sur «se valora mucho el después de la misa, tener un momento para hablar y comer algo juntos. No es ir a misa y salir corriendo. La parte afectiva, la parte humana, es cada vez más importante. Quienes van a llegar a Dios lo harán si realmente encuentran en los que tienen delante algo parecido a lo que Dios es, cada uno desde lo que somos».

¿Hacia las parroquias digitales?

Experiencias en Estados Unidos como las de la protestante God Squad Church, creada en 2016, que agrupa a 5.000 ‘gamers’ en su canal de la red Twitch (ver un relato en inglés de su historia en https://wapo.st/39G4x2E), hacen pensar en si una tendencia futura sera la creación de parroquias y comunidades digitales que reúnan a los creyentes.
Según opina el sacerdote marianista Daniel Pajuelo, «la Iglesia no va a abandonar, al menos en las próximas décadas, el concepto de parroquia geográfica, porque está organizada institucionalmente en torno a él». Es del criterio que la parroquia, «como célula, seguirá teniendo vida por mucho tiempo, funciona en muchos sitios», pero ello no es óbice para «buscar otras fórmulas de acompañar la fe, que ya existen».
De hecho, presencialmente, en la actualidad, los colegios hacen una función de iniciación a la fe: «Es buena y los obispos la reconocen. No dicen: ‘No, no, no, que vayan a la parroquia». Al mismo tiempo, «no cabe duda de que el mundo es digital también. Una realidad en la que cada vez pasa más tiempo la gente, donde se desarrollan nuestras relaciones, en la que compramos, vendemos, tomamos decisiones y, en relación con todo eso, se transforma la visión de nosotros mismos y del mundo. Luego, en realidad, el mundo digital está transformándolo todo. No es algo etéreo. Entonces, en este mundo digital tiene que haber oportunidades para vivir la fe», que él no llamaría «parroquias digitales, porque parece como que lo otro queda obsoleto. Y no lo creo. Pero sí puede haber fórmulas muy chulas, complementarias, para acompañar en la fe».
De hecho, este es uno de los motivos que le impulsa a «no dejar nunca» Youtube, «una plaza digital bestial, con un consumo de vídeo alucinante», donde la Iglesia católica debería invertir muchos más recursos, frente al gasto en televisiones convencionales, como 13TV: «Formemos más gente. Montemos pequeños estudios y además, es que lo vas a rentabilizar».

El próximo ‘boom’ en la cultura actual: los videojuegos

Pionero en España en el uso del videojuego Minecraft en la enseñanza de Religión, proyecto que ha parado este año al cambiar de colegio este curso: de Madrid a Jerez, Daniel Pajuelo estima que «si un boom de Internet han sido las redes sociales; los videojuegos van a ser el siguiente. Creo que ni nos imaginamos lo que está por venir. No sé, en diez o quince años y, tal vez, es una previsión muy bestia, las redes sociales serán en gran parte sustituidas por plataformas de videojuegos, en las que podrás jugar, pero también chatear, colgar y compartir fotos, etc, y serán entornos virtuales llevados por grandes empresas». Para él, todo este movimiento «es una revolución silenciosa para los adultos, que no se enteran de qué está pasando. Solo ven que los niños juegan al Fornite o al Minecraft y se está fraguando algo enorme», con modelos como que combinan televisión, juego e interacción, como el de la serie ‘Karmaland’, que ha reunido a siete grandes youtubers, «y la suma de los millones de horas de vídeo en los canales de Twitch y Youtube de los participantes suma ya más de lo que se ve ahora mismo la BBC en Estados Unidos y Suramérica». Modelos mixtos como este «son modelos y referentes para los jóvenes. Cambian muchísimo su modelo de consumo de ocio».

Es un campo donde «la Iglesia está fuera de juego, ni hacemos el esfuerzo de estar ahí. (…) ¿Qué propuesta puede tener? Yo no creo que la solución pase por hacer nuestros propios videojuegos, porque nunca me han gustado las propuestas evangelizadoras de burbuja, para meternos ahí y solo hablar entre nosotros, cuando deberíamos ser comunidades visibles y accesibles. Igual estaría bien, si te enseñan religión. Un juego, en el que yo pudiese meterme en la piel de un musulmán, o de un católico, aprender cómo reza, cómo son sus tradiciones. Sería brutal. Eso molaría mucho, porque se convertiría en didáctica de la religión», indica Daniel Pajuelo. En resumen, «lo que hace falta es incluir en los procesos de formación de nuevos sacerdotes todo esto. Porque son los curas y comunidades del mañana los que tienen que dar respuestas creativas».

Tres conexiones entre fe y nuevos lenguajes

El doctor en Periodismo Manuel María Bru, en su conferencia ‘Evangelización y nuevos lenguajes mediáticos’, que presentó en Zaragoza en mayo de 2018, señala que existen tres potentes conexiones entre los nuevos lenguajes mediáticos y la tradición evangelizadora de la Iglesia, que pueden usarse en favor del impacto de los nuevos mensajes.

Bru realizó esta intervención en el marco del II Ciclo ‘Fe y Religiosidad en Internet’ (se puede ver la conferencia completa en https://youtu.be/9FBVDChIFTY ). Bru, delegado episcopal de Catequesis en Madrid, destaca en primer lugar, la importancia, «la primacía del testimonio. Siempre hemos creído en ello en la Iglesia» y un ejemplo son las vidas de los santos, que constituyen ejemplos de fe, «y todo en la cultura mediática actual es testimonio».

En segundo lugar, la conexión entre entendimiento y sentimiento. En su opinión, «hemos abandonado el sentimiento en la evangelización, que es demasiado racionalista» y apunta a este respecto la importancia de la figura ignaciana de ‘moción’, un concepto que conjuga entendimiento y una emotividad más allá del sentimentalismo: «Es la experiencia, los deseos, la realidad espiritual, que no separa entendimiento y emotividad». De esta forma, el pensamiento, al igual que la emoción, es una energía orientada hacia un fin.
Por último, se comparte la inmediatez en la respuesta, la conexión, la interactividad: «Evangelizar en la cultura mediática tiene que plantear muchas más preguntas que respuestas. A partir de las respuestas que se dan, se puede abordar alguna respuesta» a algunos de los temas clave que se plantean, pero la ‘provocación’ del debate, « tiene que salir de ellos, porque están ya hartos de que todo se les dé hecho». Ante ello, Bru Alonso apunta que si «queremos que aporten algo nuevo, dejemos que sean ellos mismos quienes intervengan y participen en el proceso evangelizador»


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