08 jun Jaume Carrió: “Profesionales del futuro: primero, aprended a amar y a respetar vuestra profesión”

Jaume Carrió con Laura Gost. FOTO: ISAAC BUJ

Jaume Carrió, con Laura Gost, guionista de la premiada ‘Woody & Woody’. FOTO: ISAAC BUJ

Con la dirección de ‘Woody & Woody’, mejor cortometraje de animación en los Premios Goya 2018, Jaume Carrió, miembro de la primera promoción de Comunicación Audiovisual del CESAG, ha saltado a la fama. ¿El secreto del éxito? «La pasión, el amor y el respeto» por la profesión.

Tres años de trabajo en ‘Woody & Woody’ parecen muchos para una obra de teatro y un cortometraje de animación. ¿Qué has aprendido de esta experiencia?
Desde el día en que leí el texto escrito por Laura Gost, supe que era ideal para estrenarme en el cine de comedia. Mis historias han sido siempre muy dramáticas y, realmente, no hay nada más agradecido que hacer reír a la gente. Woody & Woody era un reto fascinante para mí. Por un lado, era la primera vez que dirigía teatro, y, por otro, también ha sido la primera vez que he dirigido una película de animación. Disfruté mucho de trabajar con los actores, semana tras semana, representando seis veces seguidas nuestra pequeña obra cada jueves por la noche. Aprendí mucho de ellos y fuimos ajustando cada uno de los pequeños gestos que se puede ver ahora mismo en el cortometraje. Cuando entramos en la fase de animación, encontré una experiencia nueva, muy gratificante, trabajando junto a unos profesionales (Adri Bonsai y Tomeu Mulet) que me permitieron modelar la película y cocerla a fuego lento. Esto nunca lo había podido hacer en ficción, donde los procesos son mucho más cortos, siempre a contrarreloj.

¿Cambian los premios recibidos tu forma de afrontar futuros proyectos audiovisuales?
De ninguna manera. Nuestro próximo cortometraje no es el que se espera de los creadores de Woody & Woody. Es la película que queremos hacer, y no tenemos ninguna intención de repetir fórmula. En cualquier caso, es innegable que este último reconocimiento debería facilitar algunas cosas, de cara a levantar futuros proyectos, pero no condicionarlos. Algunos me han preguntado si ya he bajado de la nube tras el premio Goya, y siempre contesto lo mismo: «al día siguiente, ya estaba dando clase a las 08:45 horas de la mañana ».

¿Teníais miedo de que la reciente polémica sobre abusos sexuales de Woody Allen pudiera perjudicar al cortometraje y cambiar la valoración de vuestro trabajo? Te he leído decir que ‘Woody & Woody’ es un homenaje a la filmografía más que a su persona…
Evidentemente, pensaba que jugaría en contra, sí. Siempre nos hemos aferrado a una verdad incuestionable: a día de hoy, y tal como dijo Laura (Gost) en el momento de recoger el premio, sabemos lo mismo que sabíamos de él. Sería hipócrita por nuestra parte renegar -de la obra de Allen- por miedo a algo que (por desgracia) no se podrá saber nunca, si ha ocurrido o no. Nosotros admiramos profundamente a un cineasta que ha estrenado 49 largometrajes durante toda su larga carrera. Este cineasta lo conocemos con el nombre artístico de Woody Allen. Y sólo sabemos y conocemos lo que hemos visto a través de sus filmes. Poco sabemos de lo que hace Allan Stewart Königsberg cuando no hace películas. Por lo tanto, defenderlo, ahora mismo, supone la misma tontería que acusarlo…

¿Habéis recibido finalmente ‘feedback’ sobre el cortometraje de Woody Allen o de gente de su entorno?
A día de hoy, no tenemos ninguna certeza de que haya visto o no el cortometraje.  Se lo hemos hecho llegar por diferentes vías, pero no hemos conseguido que se pronuncie. Desgraciadamente, está claro que, actualmente, debe tener cosas más importantes que aclarar. De todos modos, estaría bien hacerle saber que hay gente que, ocurra lo que ocurra, seguirá admirando su cine y su genio.

Eres miembro de la primera promoción de Comunicación Audiovisual del CESAG, la de 2009. ¿Qué es lo que más recuerdas de tu paso por la universidad?
Recuerdo el día en que, mientras hacía de ‘albañil’, encontré un recorte de periódico con el que mi abuela había envuelto el bocadillo que, generosa, preparaba cada mañana. En ese diario encontré una noticia: el CESAG empezaría a impartir Comunicación Audiovisual y Periodismo a partir del curso siguiente. En ese momento, en que hacía ya tres años que había dejado los estudios, recordé que uno de mis grandes objetivos  cuando cursaba Bachillerato era precisamente el de estudiar Comunicación Audiovisual. Nunca lo había hecho, ya que mis padres no podían permitirse el coste de mantenerme si estudiaba fuera (de Mallorca). Cuatro años después, salí licenciado y orgulloso de formar parte de aquella primera promoción. Conservo la mayoría de amigos que tenía durante la carrera. Recuerdo que fueron unos años preciosos, ya que, por primera vez, estaba estudiando realmente lo que quería. Lo cogí con tantas ganas que nunca tuve la sensación de tener que hacer nada por compromiso ni por obligación. No me gustaba todo, pero siempre fui optimista. Supe ver que, tal vez, algunas cosas no me interesaban tanto, pero eran imprescindibles para alcanzar el conocimiento que realmente deseaba adquirir. En este sentido, creo que tuve mucha suerte con los profesores que encontré. Algunos de ellos, amigos míos a día de hoy. Incluso hay quien ha conseguido hacerse un lugar en los créditos de nuestra película. ¡Gracias, amigos!

¿Qué consejo das a quién empieza ahora y está interesado en estudiar Comunicación Audiovisual o Cine?
Me consta que soy un profesor exigente. A menudo, demasiado duro. Lo sé y no sé cómo hacerlo de otra manera para mostrar el respeto que tengo por mi profesión y, en general, por el arte que llena mis sueños. La clave es la pasión, tanto para los alumnos como para los profesores. Este año, mis alumnos han podido comprobar, conmigo, como los sueños se cumplen. El día que volví a clase después de los Goya, me recibieron con un mural de fotos nuestras y frases como «Gracias por enseñarnos a amar el cine». Por lo tanto, alumnos y profesionales del futuro, primero aprended a amar y respetar vuestra profesión; el resto vendrá rodado…      

El cortometraje parece tanto un homenaje a Woody Allen como a su doblador al castellano y catalán, Joan Pera. ¿Cine en versión original subtitulado o doblado?
Siempre planteamos el proyecto como un homenaje doble. Conocí el cine de Woody Allen con la voz de Joan Pera. Para mí,  ¡él era la parte carismática del personaje! Me hice mayor y con la edad, llegó el respeto por el trabajo original de los creadores y con ello, una sistemática imposibilidad de ver nada si no está en versión original. Quienes me conocen, saben que no soy capaz de hacer ningún tipo de excepción. Sin embargo, esto no impide que no sepa valorar el buen trabajo que hacen los dobladores españoles, ya que, sin duda, son los mejores del mundo.

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