Rolphy Pinto: Ser hombre de fe, hoy, es ser interreligioso

«¡Ojo, nunca entres en un templo hindú, ni siquiera lo mires!» Esta solía ser la estricta advertencia de mi padre cuando frecuentaba la escuela primaria del pequeño pueblo en el sur de la India donde crecí. Nunca entendí esa advertencia, porque en la escuela me lo pasaba muy bien con mis compañeros hindúes -que eran la gran mayoría- y musulmanes. De hecho, esperaba ansiosamente las invitaciones a sus festividades y gozaba con los manjares que preparaban para tales ocasiones.

Ya adulto, quizás entiendo mejor las prohibiciones de mi padre. Su conciencia religiosa estaba formada en los preceptos de la teología preconciliar: consideraba los dioses y diosas paganos obra del diablo. Por tanto, para él era un pecado mirarlos. Sin embargo, uno no puede vivir en la India (y hoy día en el resto del mundo) sin enfrentar la convivencia interreligiosa.

Se puede tomar varias actitudes ante la gente de otras religiones. Se les puede odiar. O bien se puede ser indiferente. Se les puede tolerar. O respetar. O aceptar y amar. Prohibiciones impuestas en mi infancia no me han llevado a odiar a la gente que no profesa mi fe. Mi deseo, en cambio, ha sido adoptar la ultima actitud: la de aceptarles y amarles. Eso no implica aceptar sus creencias.

La fe no es el principal factor en la bondad de una persona. Lo son las opciones que cada uno toma

De hecho, la convivencia interreligiosa me ha llevado entender y apreciar mejor mi fe, lo que no implica despreciar las otras. Al contrario, reconozco el origen divino de la profunda sabiduría existente en otras religiones.

Estoy orgulloso de mi fe cristiana, pero no considero mi fe superior a las demás. Mi fe me ayuda a ser mejor persona. Al mismo tiempo, me doy cuenta que otras religiones también ayudan a otros a ser más humanos. La fe no es el principal factor que determina la bondad de una persona, sino las opciones que cada uno toma. Una fe religiosa vivida autenticamente enriquece la calidad de vida en la diversidad y promueve la paz universal. En este sentido, ser religioso hoy, ser hombre de fe, es ser interreligioso.

Rolphy Pinto. Sacerdote jesuita, doctor en Teología Espiritual y profesor asociado de la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma

 

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