01 nov Jaume Flaquer, sj: «Todos tenemos derecho a ser radicales al defender nuestras ideas, pero no a ser violentos»

Fotografía de Jaume Flaquer García, sj

Subdirector del centro de reflexión social y teológica Cristianismo y JusticiaJaume Flaquer llama a evitar la islamofobia porque crea todavía más integristas, al tiempo que defiende una relectura crítica y actual del Corán. Flaquer señala que las democracias sólo se pueden permitir la tolerancia con el intolerante «mientras sean una minoría», al tiempo que señala la diferencia de perspectiva entre EEUU y Europa a la hora de abordar radicalidad y violencia.

Sacerdote jesuita y subdirector de Cristianismo y Justicia, centro de estudios catalán dedicado a la reflexión social y teológica, Jaume Flaquer García es doctor en Estudios Islámicos por el EHPE (Sorbona de París), además de licenciado en Filosofía y Teología. Es autor, en Cristianismo y Justicia, de diversas publicaciones (como Fundamentalismos, de 1997, e Islam. La media luna… creciente, de 2016, donde analiza las relaciones entre religiones y violencia, y «la guerra civil ideológica» que se vive en el Islam. «La tolerancia es un valor, no un mal menor», concluye.

— La tolerancia, en el pensamiento religioso, ¿es una señal de debilidad cuando se es consciente de que no puedes dominar a tu adversario?
En Europa hemos descubierto la tolerancia como reflexión después de muchas guerras, primero las de religión en el siglo XVI y después a cargo de las ideologías totalitarias. La tolerancia aquí va muy ligada a la idea que no hay que tomarse las cosas demasiado en serio para no acabar generando algún tipo de violencia. En Estados Unidos, en cambio, el proceso no ha sido igual. De hecho, en la lucha contra Al-Qaeda y Estado Islámico, el departamento de Seguridad afirma no luchar contra la ‘radicalidad’ (como a menudo se la define en Europa), sino contra la radicalidad violenta. La perspectiva es diferente. Todos tenemos derecho a tener convicciones y a ser radicales, pero no a ser violentos. Lo que hay que descubrir es que hay que ser tolerante sin que eso conlleve abandonar tus convicciones. Descobrir la tolerancia como valor, no como mal menor o como flaqueza en el conocimiento o las convicciones.

¿Suprimiendo el sentimiento religioso se acaba con el fundamentalismo?
Hay que evitar plantearlo todo en términos de dilema entre opuestos: o fundamentalismo o relativismo religioso. De hecho, el antiguo fundamentalismo religioso, al caer la religión (en Occidente) como principal estructurador de la sociedad, se ha transformado en el siglo XX en fundamentalismo de las ideologías totalitarias: nazismo, comunismo…Cuando cae la religión, a menudo otros elementos son elevados al nivel de pseudo-religión: los nacionalismos, por ejemplo.

¿Como doctor en Estudios Islámicos, viendo como han acabado las primaveras árabes y la situación actual de muchos países musulmanes, la actualidad favorece una visión del Islam fundamentalista o el contrario?
El Islam está inmerso en un gran debate interno. La violencia es una de sus expresiones. Esta, es verdad, es minoritaria, pero a juzgar por el hecho de que se encuentra en la gran mayoría de los países musulmanes, tenemos que afirmar que es una minoría global, es decir, un una tentación donde se encuentra actualmente. No es imposible que de estas guerras surja finalmente un Islam ilustrado como surgió aquí de las guerras de religión. Los Hermanos Musulmanes se han anunciado diciendo que ‘el Islam es la solución’. Pero con los conflictos crece el convencimiento de que ‘cierto islam es la perdición’.

Desde hace más de 20 años ya, tanto Al-Qaeda como ahora Daesh intentan fomentar la islamofobia con sus atentados en Occidente para visualizar la dicotomía con el Islam. Visto el creciente rechazo a acoger refugiados, ¿están teniendo éxito?
Los europeos deberíamos intentar no hacer el juego a estos grupos terroristas. Daesh predica la incompatibilidad de ser europeo y musulmán, así como la prohibición para un musulmán de vivir en Europa. El aumento de la islamofobia hace crecer la impresión en algunos musulmanes de que tal vez sea verdad, y si es así, no tardarán en volverse contra Europa. Por tanto, la islamofobia crea musulmanes radicales. A la vez, el Islam tiene que preguntarse por qué está generando tal cantidad de radicales, qué tipo de predicación excluyente está realizando. Y Europa, reflexionar sobre cómo su colonialismo ha hecho crecer el sentimiento de rechazo entre los países árabes.

Usted señala que aún está pendiente una relectura crítica, adaptada a la actualidad, de los textos religiosos musulmanes, igual como se ha hecho con los cristianos. ¿Qué bases debe tener y quién debe hacerla?
Esta relectura crítica consiste en hacer una relectura de fe honesta con la realidad y con la historia. Significa ser capaz de poner en duda (para confirmar o desmentir) la historia de los orígenes del Islam hecha hasta ahora y acercarse de forma valiente a la historia de la redacción del Corán. Prácticamente no han comenzado a aplicarse métodos (de investigación y aná lisis) histórico-críticos con el texto coránico. Por otro lado, Arabia Saudí no ha ha realizado ningún estudio arqueológico en los lugares fundamentales del Islam.

¿Se puede ser tolerante con el intolerante? La respuesta militar es ahora la más visible en la estrategia europea y estadounidense contra el integrismo islá- mico. ¿Faltan más cosas?
La tolerancia con el intolerante es un lujo que las civilizaciones modernas solo se pueden permitir en la medida que los intolerantes sean una minoría. La democracia puede tolerar una extrema derecha, extrema izquierda o salafí (islámica) si son pocos. Toda acción militar debe calibrar si no se creará aún más rechazo que el que intenta combatir.

Ha hablado de Arabia Saudí. Muchos ven en el wahabismo fomentado desde este país una de las fuentes del integrismo actual. Pero es aliado político y militar de la UE, e importante socio comercial. ¿Cómo resolver esta contradicción?
Seguramente es imposible, en la medida que otros grandes productores de petróleo como Irán son aliados de Rusia. Sólo superaremos esta alianza anti-natura desarrollando energías alternativas. Al mismo tiempo, existen príncipes saudíes y hombres de negocios del país que critican esta alianza. Algunos de ellos son colaboradores económicos de Al-Qaeda o de Estado Islámico… Cuando no necesitemos a Arabia se puede volver toda ella muy peligrosa. Sólo si hay mucho a perder por las dos partes en un mundo globalizado se podrá evitar un choque. La liberación del petróleo permitiría denunciar violencias sistemáticas de derechos humanos que ahora se formulan en voz baja… cuando llegan a formularse.

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