1#

Humanamente conectada

Así lo recogen los testimonios: «humanamente conectaba con todos». Frente a las tendencias espiritualistas de la época, esta frase
nos confirma que Alberta estaba atenta a lo humano, a aquello que nos une y nos hermana definitivamente a toda persona. Los gozos
y esperanzas, las tristezas y angustias de los hombres, punto de partida de la GS, constituían también para Alberta la encrucijada de su
vida espiritual. La contemplación de Jesús crucificado, lejos de alejarla de la realidad, la sumerge de lleno en las dificultades de la gente
pobre, en las preocupaciones de sus alumnas, en las aflicciones de las hermanas. Cuanto más cerca se sabe Alberta de su Señor, más
proximidad y acogida ofrece a quienes la tratan.

2#

En la alegría y en las lágrimas

A Alberta se la encuentra celebrando sinceramente las alegrías con la gente y, al mismo tiempo, acudiendo presurosa a calmar sus lágrimas.
Aprende a relacionarse con Dios estando atenta a lo que sucede en el corazón de aquellos a quienes quiere.

3#

Cercanía, empatía y sencillez

Alberta Giménez no sabía de coaching, ni de liderazgo, ni de marketing, sin embargo fue maestra en emociones, en empoderar a la mujer
de su tiempo, en crear equipos y, sin pretenderlo, fue adquiriendo lo que hoy llamaríamos su «marca personal». Una marca definida por la
cercanía, la sencillez y la capacidad de empatía. Cada uno de estos aspectos brotan de una relación humilde y constante con Dios. A él se
dirige con la inmediatez de una niña, con la seguridad de una pequeña planta cuidada por su Divino Jardinero y con la intrepidez
de quien se sabe seguidora del mejor Capitán.

4#

Nombres, afectos y sueños

La relación de Alberta con Dios está cargada de nombres, de afectos, de sueños y esperanzas. Y esta amistad divina se traduce y se
vuelca en esa «humanidad que conecta con todos». Una humanidad que también hoy valoramos y agradecemos cuando la encontramos
y que quizá constituya el mejor testimonio de lo que es una vida cristiana.

Alberta Giménez&Dios. Una vida en conexión

Vivimos en un mundo de conexiones. Casi desde que despertamos,  cada día podemos estar en conexión con todo lo que sucede al otro lado del hemisferio. Según las estadísticas, cada usuario de whatsapp envía una media de 1.200 mensajes al mes y recibe más de 2.000. En la mayoría de los trabajos, es probable que interactuemos mucho más a través de e-mails y otros canales de comunicación que directamente con las personas que tenemos más cerca.
De hecho, hoy las empresas centran su formación en enseñar a sus empleados a conectar. Conectar con uno mismo, con las propias emociones (coaching), conectar con sus subordinados (liderazgo), conectar finalmente con el cliente (marketing). Aunque Alberta Giménez no pertenece a nuestro complicado mundo de conexiones, lo cierto es que supo conectar.
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