1#

Nos sentimos conectados a todo lo
que existe, unidos a toda criatura,con
afecto y admiración

— ENCÍCLICA LAUDATO SI’

En sus poemas y cartas, Alberta utiliza constantemente imágenes de la naturaleza y de la agricultura. Resalta la figura del
‘Creador’ y del ‘Divino Jardinero’, modos habituales en ella de referirse a Dios. Ello nos habla de esa conciencia que le
permite descubrir la naturaleza como casa común y sentirse íntimamente conectada a todo lo que existe.

2#

Nos volcamos en el cuidado de lo débil,
abrazando la fragilidad del planeta,
también en los pobres

— ENCÍCLICA LAUDATO SI’

La sensibilidad ecológica de Alberta le abre a la compasión ante la fragilidad humana. Y así percibe las injusticias
sociales y reacciona ante ellas: «A lo mejor este hombre no tiene para comer hoy...a Vd. ¿le faltará para comer?».
Lejos de quedarse en piadosa consideración, se estremece al comprender que Dios se presenta como uno de ellos.

3#

Nos atrevemos a tomar contacto
directo con la angustia, con el
temblor, con la alegría del otro

— ENCÍCLICA LAUDATO SI’

Nos cuentan de ella que se complacía en tratar con la gente humilde. La atención a los enfermos, la preocupación
por las niñas de bajos recursos sociales, por las alumnas huérfanas y en general, por quien más solo y desamparado
se encuentra, constituyen la mejor expresión de lo que hoy llamamos conciencia ecológica integral.

4#

Tomamos en consideración el impacto
que tiene cada decisión, cada acción,
fuera de nosotros mismos

— ENCÍCLICA LAUDATO SI’

Finalmente, Alberta percibe también la íntima conexión que nos une como criaturas cuando se enfrenta a las decisiones
a tomar. Consciente de la repercusión que sus acciones tendrán en los demás, pide continuamente al ‘Padre de las
Luces’ poder decidir aquello que contribuya a generar comunión. «Todo es caricia de Dios» (LS 84).

Alberta Giménez&la ecología

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La palabra «ecología», ciertamente, no formaba parte del vocabulario de Alberta Giménez. No era, por aquel entonces, una palabra de moda, como  sucede hoy. El Papa Francisco ha contribuido a ello con su reciente encíclica Laudato Si. De hecho, ha conseguido sacar a la luz el significado más profundo que el término encierra. En concreto, Francisco recoge la auténtica preocupación ecológica en cuatro ideas (ver infografía adjunta). Desde niña, Alberta se acostumbra a dejarse impactar por la belleza de los paisajes. Ese respeto y admiración por el mundo natural la acompañará a lo largo de su vida.Ante un eclipse, siente cómo «la naturaleza entera
se conmueve» y no duda en suspender clases para que nadie se pierda el espectáculo. Dice «gozar lo indecible» con los grandes fenómenos naturales, pues le ayudan a comprender lo pequeño que, en el fondo, es el hombre.  De la conciencia de saberse criatura, nace el valor y respeto que otorga a cada ser vivo, y muy especialmente a cada persona. De Dios aprende a tratar a los pequeños como «tiernas plantas», que requieren constante atención, y en ello fundamentará poco a poco su pedagogía. Siente en sus entrañas el clamor de la tierra cuando le falta el agua que le hace fértil. «Todo se resiente de la sequía». Comprende que si la tierra sufre, el pueblo sufre.

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