Jugar para mirar a nuestros monstruos

Captura del videojuego 'Papo y yo'

La metáfora es, en ocasiones, el camino más directo a la realidad. A través de ella podemos comenzar a entenderla, a ver con claridad. A través de la abstracción podemos examinar nuestras vidas (y una vida sin examen no merece ser vivida), comprender nuestro lugar en el mundo y empatizar con los otros que nos rodean. La metáfora es, muchas veces, una herramienta que nos abre a lo íntimo y lo universal al mismo tiempo. Vander Caballero tiene mucho que examinar. Este diseñador de videojuegos colombiano sufrió en su infancia abusos por parte de su padre alcohólico y abordó la cuestión en Papo & Yo, juego en el que controlamos a un niño acompañado de un monstruo en unas favelas fantásticas. Niño y monstruo mantienen una relación tensa: la criatura nos acompaña y podemos conseguir que nos ayude pero si come ranas venenosas, se enfurece y nos ataca. La metáfora es clara (tal vez obvia) pero funciona, acaso porque evita ser una terapia personal o un discurso totalizante y se limita a ser una mirada muy humana a nuestros monstruos. Ése es el mayor hallazgo de Papo & Yo: utilizar la metáfora como camino directo a la realidad y el videojuego como vertiginosa máquina de empatía.

Nombre: Papo & Yo. Lanzamiento: 2012 (Minority Inc.) Género: Aventura gráfica. Diseñador: Vander Caballero.

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