Coherente equilibrio

Fotografía de Blanca ArreguiCuando a mediados del siglo pasado, los psicólogos empezaron a estudiar las actitudes de las personas, concluyeron que el ser humano necesita mantener una conducta que sea coherente con lo que dice y piensa, porque la incoherencia le genera un estado interno de incomodidad, de inquietud psicológica.

Aquello que habréis oído de «si no actúas como piensas, terminarás pensando como actúas» tiene un verdadero soporte psicológico, porque necesitamos reducir la disonancia entre nuestras acciones y nuestras actitudes, pensamientos y creencias para volver al equilibrio.

Pero en mi vida, ¿cómo se traduce? Más que coherente, trato de ser agradecida. [pullquote]Ser coherente lleva a examinar nuestras verdaderas motivaciones[/pullquote]

Y el agradecimiento conduce a la coherencia vital. Agradecida a tanto bien recibido de Dios: la vida, la familia, el trabajo motivante, la amistad… pero también el sentido en los momentos de dolor.

Saberme agraciada me ha llevado en la vida a cambiar varias veces de trabajo, buscando dónde servir más a la sociedad; a encontrar a  mi marido y crear una familia multirracial con hijos por adopción o acogimiento; a participar en la comunidad cristiana CVX (siglas de Comunidad de Vida Cristiana, una asociación internacional de fieles cristianos, presente en casi 60 países diferentes); a examinar permanentemente las verdaderas motivaciones de lo hago.

Creo que llenar de sentido la vida, amando como somos amados, conduce a la coherencia sin esfuerzo.

@Blanca_CVX. Licenciada en Psicología y  Empresariales. Socia directora de la consultora Acrescere

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