Old school style

Las modas nunca mueren. Eso fue lo que debió pensar Van Sant cuando intentó dirigir algo parecido a El Jardinero Fiel versión soft-ecologista. Y de título le ponemos Tierra Prometida, que lo alegórico siempre queda muy fino. Que sí, que el tiro le ha salido bien. Un formato elegante, con una fotografía aceptable y un Matt Damon cuyas expresiones cambian menos que los filtros que emplearon con los focos. Funciona bien. Los diálogos son otro menester. El guionista reciclado Damon se empleó a fondo maquillando la trama de frases cortas, contundentes y con un trasfondo cínico-moralista que no deja espacio a la imaginación. Ni a eso, ni a nada porque si algo bueno tiene el guión es que te hace sentir pitoniso. Luego aterrizas. Una desilusión, oiga. La combinación Damon-McDormand recuerda al mix Up in the Air, teniendo en cuenta que los rasgos del amante de Nespresso no pueden compararse con los del favorito de nuestro buen amigo Gus. El cliché de chico malo pero bueno no es tan difícil. A pesar de todo, si algo nos enseña la vida es a aceptar a las personas con sus pequeñas virtudes y grandes defectos. Por esto, es mi deber reconocer el gran proyecto de final que prometía el filme. Prometía, recordemos. En fin, siempre nos quedará el fútbol.

Título: Tierra Prometida. Director: Gus Van Sant. Intérpretes: Matt Damon, Frances McDormand, John Krasinski, Rosemarie DeWitt, Hal Holbrook, Lucas Black y Titus Welliver.

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