Charla con Torralba

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22 feb Charla con Torralba

 

 

Francesc Torralba, autor de obras como Inteligencia espiritual  o Ah, ¿sí?: Cómo hablar de Dios a los niños, es escritor, profesor universitario en la Universidad Ramon Llull de Barcelona  y doctor en Teología y Filosofía. Torralba defiende la existencia de una inteligencia espiritual, que se vive desde la religión, pero que también puede tener formas laicas.

Todos los seres vivos tenemos una espiritualidad latente. ¿Qué ventajas, en tu opinión, tiene desarrollarla mediante la práctica religiosa (por ejemplo: el cristianismo) respeto a otras formas, laicas, de vivencia espiritual?

Todo ser humano, por naturaleza, es capaz de vida espiritual. La vida espiritual se manifiesta de múltiples maneras, dentro y fuera de las comunidades religiosas.La espiritualidad no es patrimonio de ningún grupo en especial. Vivirla en el marco de una comunidad religiosa es una fuente de riqueza por muchos motivos. En primer lugar, porquela espiritualidad es esencialmente apertura y comunicación, salida hacia el otro. Tanto el individualismo como el narcisismo son incompatibles con la espiritualidad. La comunidad es el lugar idóneo para cultivarla, porque, por definición, exige la apertura y la comunicación con el otro. Es valioso celebrarla, vivirla, en un marco simbólico y cultural compartido, y sobre todo que tenga como fuente de inspiración un texto de naturaleza sagrada. Creo que es valiosa la espiritualidad en el si de una comunidad religiosa siempre y cuando se respete ladiversidad de carismas y modalidades existentes en su interior.

¿Cómo se debe plantear el desarrollo de la espiritualidad en la escuela? Qué estrategias se deben seguir para hacerlo de manera óptima? ¿Lo hacemos bien?

Hace falta plantearla desde la primera infancia. Con este objetivo hemos editado seis cuadernos para educar la inteligencia espiritual desde 1º a 6º de Primaria en el Grupo SM. La espiritualidad está ya latente en el niño, pero requiere un desarrollo, unacompañamiento, como también lo precisa su capacitación lingüística. El niño sólo aprende a hablar bien si escucha a alguien que le habla y lo hace con ternura. Aprendemos por imitación. Los niños son capaces de meditar, de rogar, de orar, de contemplar, de hacerse preguntas sobre el sentido de las cosas. Son seres metafísicos e inquietos. Debemos hacer esta educación de manera progresiva y siempre con capacidad de adaptación a su desarrollo cognitivo y emocional. No debemos forzar el ritmo, pero tampoco dejar esta potencialidad atrofiada.

¿Cómo puede convivir en el joven la religiosidad, la espiritualidad y su fomento, con la ciencia, con la realidad de que cada vez más cosas, que antes eran mágicas para nosotros, tienen ahora una explicación científica?

La vida espiritual no es un obstáculo al desarrollo científico, social, moral y económico de un pueblo. Es, más bien, su motor. El verdadero antídoto es el fanatismo, el miedo, la superstición, la ignorancia o bien la arrogancia. La persona espiritualmente inquieta busca trascenderse, conocer aquello que ignora, buscar qué hay más allá de los límites. Los científicos más relevantes del siglo XX, Einstein, Planck, Bohr o el mismo Schröndiger, eran hombres profundamente inquietos desde el punto de vista espiritual. La ciencia es un lenguaje, un modo de acceder a la realidad, pero la realidad trasciende cualquier ciencia y disciplina y el científico honesto reconoce el valor de aquello que trasciende el método científico.

Una persona sin espiritualidad, que no ha cuidado este aspecto en su formación, ¿puede adquirirla?

Toda persona, en tanto que es un ser espiritual, puede desarrollar esta potencialidad y hacerla crecer, pero necesita un entorno idóneo, una esfera de acogida dónde sea posible protegerla de los estímulos destructivos y fortalecerla. El mejor modo es a comienzos de la vida del educando, pero puede adquirir estos hábitos espirituales con posterioridad. Siempre será más difícil, como ocurre con la adquisición de una lengua extranjera, aprenderla de mayor, pero somos capaces de aprender una lengua siendo ya mayores de edad. Lo que hace falta para hacerlo (en referencia al desarrollo de la espiritualidad) es disponibilidad, escucha, ganas de aprender y reconocimiento del valor de esta esfera de la vida humana.

Señala que sin desarrollar la inteligencia espiritual, hay caldo de cultivo para desarrollar el dogmatismo, el sectarismo y el fanatismo. ¿Cómo explicamos entonces el fundamentalismo cristiano o el islámico?

El sectarismo, el dogmatismo y el fanatismo son patologías de la vida espiritual, son tumores malignos que perjudican profundamente a la persona y, también a la sociedad en que vive. No hay ser humano invulnerable a estas patologías del espíritu. Los creyentes son vulnerables a este tipo de fenómenos, pero también los no creyentes, porque existe dogmatismo, sectarismo y fanatismo que son de naturaleza laica, y que se expresan con tanta violencia como los que se nutren de textos sagrados. Cuando se produce la caídaen el sectarismo, en el dogmatismo o en el fanatismo, existe carencia de inteligencia espiritual, porque esta modalidad de inteligencia nos permite tomar distancia de nuestras propias creencias y convicciones, verlas con perspectiva y reflexionar sobre ellas, sometiéndolas al tribunal de la racionalidad, como diría Kant. Realizar este ejercicio es valioso por tomar conciencia de las consecuencias que pueden tener para uno mismo y para los demás.

La soledad escogida libremente y  tener momentos de reflexión, son alguna de las recetas que se dan para desarrollar la inteligencia espiritual. ¿Son adecuadas también para alumnos de Infantil o de Primaria? 

Los niños desarrollan esta forma de inteligencia a través de la música, del silencio, de la meditación y de la oración. Los debemos familiarizar con este tipo de lenguajes, porque son muy beneficiosos para su desarrollo integral. En el International Journal of Children Spirituality (EE UU) hay decenas de artículos científicos que avalan esta tesis que defiendo y, sin embargo, en nuestro marco cultural, es prácticamente ignorada la espiritualidad del niño.

Sin espiritualidad,  ¿hay bienestar psicológico? ¿La espiritualidad es un tema tabú entre padres y hijos?

El bienestar emocional, mental y social de la persona depende básicamente del desarrollo de la inteligencia espiritual, emocional y social. Aquí se halla el trípode fundamental sobre el que se sostiene la tranquilidad anímica de la persona. Necesitamos controlar las emociones tóxicas, necesitamos forjar vínculos de calidad y sobre todo vivir una vida con sentido, que pueda calificarse de plena. Estos tres elementos son capitales y dependen de estas formas de inteligencia. La espiritualidad no es uno tema tabú. El gran tema tabú es la finitud.  Es decir, la muerte, el fracaso, la enfermedad, todo aquello que nos hace vulnerables. La espiritualidad es un tema inexistente, pero no tabú, y lo es porque la gran mayoría de padres no la viven de manera natural y, consiguientemente, no pueden estimularla en sus hijos.

 

 

 

 

 

1Comentario
  • Joaquin Gorreta
    Publicado en 11:53h, 11 octubre Responder

    . COMO DESARROLLAR INTELIGENCIA ESPIRITUAL
    EN LA CONDUCCION DIARIA

    Cada señalización luminosa es un acto de conciencia

    Ejemplo:

    Ceder el paso a un peatón.

    Ceder el paso a un vehículo en su incorporación.

    Poner un intermitente

    Cada vez que cedes el paso a un peatón

    o persona en la conducción estas haciendo un acto de conciencia.

    Imagina los que te pierdes en cada trayecto del día.

    Trabaja tu inteligencia para desarrollar conciencia.

    Atentamente:
    Joaquin Gorreta 55 años

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