Orar con las manos

Orar con las manos

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Desde los años 70, Guido Dettoni explora en sus esculturas la poderosa relación entre tacto y materia, el ‘Handsmatter’. «El primer paso para la espiritualidad es conectarse con uno mismo. Una vez lo haces, puedes conectar con los demás», destaca Dettoni, de quien se puede obtener más información en la web de su fundación, Nesher.

 

¿Qué le motivó a experimentar en su obra en la relación entre manos y materia?

Hagamos lo que hagamos, en realidad somos canales. Transmitimos aquello que nos viene dado: intermediamos algo. Descubrimos, desvelamos, pero lo que nos mueve va más allá de una realidad consciente. Uno es autor, pero también es intermediario de algo que está por encima.

 

¿Cómo ha afectado la tecnología en su trabajo?

Una característica de relieve de mi trabajo es haber incorporado de una manera plena todas las tecnologías digitales posibles desde los años 90. Esta María que veis  (señalando una de sus obras) está escaneada en 3D, trabajada por control numérico, con fresadoras, para mármol. Primero hay un trabajo artístico creativo en mi obra. Y una vez que tengo el original en cera, se sigue un camino impresionante que se vale de las más avanzadas tecnologías.

 

Razón y emoción siguen en nuestra sociedad caminos diferentes, también en educación. ¿Tú optas por unirlas?

Absolutamente. Las uno y me valgo de ello. La tecnología, en realidad, está al servicio de algo. Miremos para atrás: cuando apareció la pintura al óleo, cambió la cultura, el modo mismo de expresarse, cambió la comunicación. Aquí es lo mismo. Con la tecnología nueva, por serlo, se piensa que ya es un fin en sí mismo . Pero si no sabes qué hacer, por mucha computadora que tengas, no harás nada. Mi obra es el resultado de un proceso espiritual  y de conciencia de uno mismo, de conciencia del momento y de aquello que quieres representar y comenzar a descubrir. Para ello, me valgo de las manos. En mi opinión, la vista es 2D, aunque haya un sentido de profundidad. Si añado el tacto, es 3D. Las manos ven, y luego sienten, pero ven primero. Luego son los ojos los que tocan. En el momento en que el ojo toca, es cuando se acerca la posibilidad de no ver imágenes, sino de tocar realidades. Fotografía, cine, el audiovisual en general, nos permiten dar la vuelta a la realidad y reinterpretarla hasta el infinito. Yo tengo mi alma y mis manos para descubrir en la materia aquello que mi alma puede ver y contener. Así de simple. Seguidamente, llega otra cuestión: cómo lo comunico y cómo lo desarrollo. Una obra de arte es un intento de comunicación siempre.  Si no la comunicas, se queda en un cajón, tengo muchas obras inéditas…porque no me da tiempo de sacarlas.

 

¿Inéditas por elección?

No, no, no, no…No tengo tiempo para sacarlas. Soy contrario a la obra única, me gusta que se puedan reproducir, que lleguen a todos y que todo el mundo las use. La obra de arte es también un utensilio, incluso la pintura. Tiene que servir, se tiene que utilizar, te tiene que dar. No puede ser ornamento. Me gustan los símbolos. No me gusta la obra única porque no llega a todos, porque entonces interviene el discurso del coleccionista, del que se lo puede permitir. De unas de mis obras, María, hay más de 100.000 reproducciones, la han visto más de 10 millones de personas.

 

¿Por qué escogió la figura de la Virgen María para sus obras?

He elegido muchas figuras en mi vida. María es María. Hay muchos caminos por los que llega: porque viene, porque te la sugieren… Es un referente muy claro, a todos los niveles de cultura. Lo es para los católicos, para los protestantes, para los indios, para los australianos indígenas, para los ateos, para los agnósticos, que también la han consumido… Cuando tú tocas, eres tocado. Si yo te toco y tú me rechazas, yo lo notaré. Si me aceptas, tú me estarás tocando. Mi obra, María no tiene nunca un no y ella siempre te toca. Depende del valor y de la ética que impregne tu gesto, tendrá un valor u otro. Tu siempre lees. Tú siempre haces lo que ves y lo que tocas. Tú interpretas y no me meto, no es mi problema, porque al final acaba siendo también tu obra. También hay quien la copia, con un descaro total.

 

¿Y no le preocupa?

El día que te imiten, buena señal. Idéntico no pueden, porque hay copyright, no son tontos, introducen alguna diferencia pero son patosos y se hace cada cosa más horrorosa… Ellos lo que quieren es ganar dinero y yo no. Yo he hecho votos privados de pobreza. No me motiva el dinero.

 

Con lo que me está contando ahora, ¿todo ser humano es espiritual?

No te quepa la menor duda. Incluso los que copian. En aquello específico, buscan dinero. Y no es que los que buscan dinero no tengan espiritualidad, sino que pueden tenerla escondida. ¡Pero claro que la tienen!

 

¿Vale la pena fomentarla?

No sólo vale la pena, es que es un deber fomentar la espiritualidad. Si no lo hacemos, estamos perdidos. Tenemos que hacerlo, cueste lo que cueste. Yo tengo mi experiencia, de hacer las cosas sin que seas muy consciente de ello. En otras palabras, un santo cuando se da cuenta que lo es, deja de serlo. Por lo tanto, déjate llevar, haz lo que creas y sientes, y los resultados estarán allí.

 

¿Y éste déjate llevar, con espiritualidad y creatividad, cómo se enseña?

Yo tengo un proceso creativo colectivo, con talleres, que funciona y que es algo concreto. La semilla es todo lo que somos capaces de vivir. El primer paso para la espiritualidad es conectarse con uno mismo. Una vez lo haces, puedes conectar con los demás. Luego, las palabras sobran.

 

 

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