La clave está en ti

La palabra orientación viene de cuando los arquitectos de las catedrales góticas  las dirigían hacia el oriente (el este), hacia la salida del sol. De esta manera, se llenaban de la luz divina desde el primer momento del día. (Es muy famosa en nuestra Catedral de Palma la Llum de Sant Martí o La luz de Galileo en el solsticio de invierno).

Orientar es, pues, guiar a alguien para que encuentre su camino hacia la luz, hacia su autorrealización. Ayudarle a sacar sus recursos y tesoros internos para optimizar su vida a través de su trabajo.

Para decidir qué camino tomar, hemos de:
1º) Informarnos: conocer muy bien lo qué podemos elegir (profesiones, estudios, carreras, etc.)
2º) Conocernos: nuestros recursos (habilidades, gustos, aficiones…en qué somos buenos, qué hacemos bien).Unas preguntas que siempre suelo hacer para aclarar las ideas son: ¿Qué cosas te salen bien y disfrutas haciendo?; ¿A qué te gustaba jugar cuando eras pequeño/a?; ¿Qué te ves haciendo de mayor y disfrutando?
También digo que los seres humanos somos plurivocacionales, es decir, servimos para muchas cosas, lo importante no son los estudios que elijamos, sino que tengamos muchas competencias a partir de esa carrera o profesión. Después podemos ampliar los grados haciendo prácticas, postgrados o másters que estén más de acuerdo con nuestra personalidad.

Y sobre todo, que amemos nuestro trabajo: que hagamos que nos guste lo que hacemos. El secreto es creer en nosotros mismos y mantener una motivación, durante los estudios, que nos haga ver que el esfuerzo continuo tiene su recompensa.
Al final del siempre habrá muchas opciones y tu podrás elegir lo que más te haga sentir bien. En ese momento ya sabrás mucho más que ahora… Tu profesión hará que dejes este mundo mejor de cómo lo encontraste…

(*) Carmen Sancho es orientadora en el CESAG.

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