18 mar 90 años después: la pervivencia del espíritu de Alberta Giménez

La revista Mater Purissima nace cuando la vida terrenal de Alberta se está agotando. Una vela que se apaga sirve de mecha para encender otra muy provechosa que no sólo no se apaga, sino que perdura aún, con más fuerza e intensidad si cabe. El espítiru de Alberta Giménez impregna las obras que impulsó: se cumple aquella máxima de que «por mis obras me conoceréis»; obras basadas todas ellas en proyectos educativos para diversas edades, pero con unos objetivos muy claros: rigor, excelencia humana y académica y compromiso.

A 90 años de la muerte de Alberta me gustaría haceros partícipes de una serie de reflexiones sobre las intuiciones, los valores y los principios pedagógicos que la revista hereda de Alberta Giménez y que desde sus páginas contribuye a mantener vivos.

Cuatro son las intuiciones pedagógicas de Alberta Giménez que aparecen constantemente en las páginas de la revista. A saber, la importancia del juego, eldesarrollo del cuerpo, la mejora permanente de los recursos y, sobre todo, las tardes literarias. Comencemos por esta última.

Las tardes literarias deben entenderse desde la óptica escolar interna y su repercusión hacia el exterior. Se trata de una actividad escolar realizada en horario no lectivo en el que las alumnas son sujetos activos de la acción y los espectadores,normalmente alumnas, familiares, hermanas y autoridades eclesiásticas y civiles, son sujetos pasivos de la acción. Se cumple la línea metodológica que Alberta plantea en sus proyectos escolares, a saber, la estrecha vinculación con las familias y el entorno que rodea al centro. Las crónicas de las mismas que aparecen en la revista procuran equilibrar esa dualidad complementaria de lo interno y lo externo. Una actividad por sí misma educativa se convierte también en un acontecimiento cultural y social. Desde el punto de vista educativo responde claramente a la pedagogía integradora de Alberta, en la que aquello aprendido se lleva a la acción, a la vez que se facilita el aprendizaje, porque es una actividad motivadora para las alumnas.

La importancia del juego en el aprendizaje se explicita en la revista a través de la aparición de secciones específicas dedicadas a juegos y pasatiempos para los lectores. Este juego puede ser una actividad escolar o postescolar. Lo que se aprende jugando, aprendido queda.

La tercera intuición consiste en el desarrollo del cuerpo en perfecta armonía con el espíritu con el objetivo de facilitar el desarrollo integral de la persona. Las crónicas escolares que narran excursiones, visitas y salidas son testimonio de esa preocupación de Alberta Giménez por procurar el desarrollo corporal e intelectual de sus alumnas, entendiendo la naturaleza como factor educativo y fuente de conocimiento capaz de propiciar un aprendizaje significativo en las alumnas. Así pues, el cuerpo, sobre todo el femenino, deja de ser una fuente de pecado y se convierte en piedra angular del desarrollo humano. De la disociación entre el cuerpo y el alma se pasa a un proceso de asociación e integración. Por tanto, las líneas metodológicas que se derivan de las intuiciones y los planteamientos pedagógicos propuestas por Alberta buscan el equilibrio entre ambos, otorgándoles igual valor.

La cuarta y última intuición centrada en la mejora permanente de los recursos humanos y materiales toma cuerpo en los primeros años de la revista con la inserción constante de crónicas y noticias informando de la inauguración de centros educativos de la congregación, amén de las mejoras en los ya existentes. Sin lugar a dudas, asistimos a un proceso de expansión y consolidación de una obra educativa que es testimonio y testamento de Madre Alberta Giménez.

Entiendo que toda la acción educativa planteada por Alberta está imbuida de una pedagogía positiva basada en la motivación que se ejemplifica en una línea metodológica centrada en el premio y no en el castigo. Así pues, es constante la inserción nominal de los alumnos premiados en los diversos colegios de la congregación. Se trata de premiar a los mejores alumnos que con su esfuerzo contribuyen a la excelencia planteada por la institución, a la vez que sirve como efecto ejemplo.

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