Primer relato de Camerún

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El pasado 16 de octubre, Pureza de María fundaba su primera comunidad en Camerún, en Ngovayang, asumiendo la gestión del internado de niñas bagyeli (pigmeos del sureste del Camerún): 51 niñas de entre 5 y 15 años (desde preescolar a sexto de primaria) residen en el Hogar de Nuestra Señora de la Merced. Ngovayang pertenece al distrito de Lolodorf y su misión depende de la diócesis de Kribi. Éste es el centro de acción de La Pureza camerunesa.

Tres meses después, María Socorro Sarmiento, rp, señala que «esta misión es muy diferente» de la realizada en el Congo y en otros países (en la imagen superior, Sarmiento con la H. Micheline Kahite y algunas de las internas).

Para comenzar,  destaca, «la responsabilidad que nos dan los padres es muy grande. Sus campamentos están muy lejos y no hay medio de contactar con ellos. Aquí nosotras somos para las niñas como sus padres. Cada día hay que ir con alguna al hospital, te solicitan en la escuela por un problema y tienes que asumir toda actividad que debería concernir a los padres. Todo esto hace que el tiempo no nos cunda».

De hecho, una de las prioridades de futuro de la comunidad es «conocer los campamentos de procedencia de nuestras niñas, unos doce».

«Más que un trabajo eminentemente académico y pastoral como el que hemos hecho y hacemos en el Congo», prosigue Sarmiento, «en Camerún hay que trabajar mucho la dimensión humana. Dar seguridades a las niñas; autoestima y capacidad de decidir por ellas mismas, preocuparse por su salud, su alimento. Al mismo tiempo, tenemos que trabajar en su entorno, en cambiar la visión y estima que se tiene de esta raza».

Los pigmeos son una etnia discriminada en Camerún y otros países africanos. Conviven en esa zona con los bantúes, «que consideran que no vale la pena gastar esfuerzos en su educación. Les consideran poco menos que esclavos trabajadores en sus tierras». De hecho, «nos han reclamado en varias ocasiones que ellos también están ahí y que sus hijos también nos necesitan».

Sarmiento, rp, estima que «la labor de integración de las niñas en la sociedad camerunesa se tiene que realizar desde la escuela primaria, pues allí están todos juntos», pigmeos y bantúes. Desde enero, las religiosas de la Pureza han iniciado las clases de religión en este ciclo. Y también se les ha propuesto dar clases de español en un instituto a 4 km de la misión. «El sistema educativo es muy diferente al del Congo», manifiesta.

Los proyectos de futuro para la comunidad: poder continuar con su labor de formación y asistencia con las niñas que terminan 6º de Primaria, ampliando el servicio del internado a Educación Secundaria, una escuela de secundaria «que marque un estilo nuevo de trabajo y aprendizaje en la zona» y «como soñar es gratis, un voluntariado organizado y regularmente asegurado de seglares que duplicarían por diez nuestro trabajo y sobre todo, nuestro testimonio».

Pero todo eso es futuro. Proyectos sin fecha. Porque ahora mismo «lo que más nos preocupa es conocer la historia de este pueblo, aprender su lengua, rezar en ella, compartir su comida, admirar su arte, escuchar sus cuentos, bailar sus danzas y entender sus gestos». Porque ahora es tiempo de aprendizaje. De integración.

En Ngovayang y en su zona no es raro el trabajo solidario. Muchos de los protagonistas, españoles. Como ejemplo: este relato de un cooperante extremeño o éste de las Misioneras de Nazaret. En Ngovayang también existe un hospital, gestionado por un misionero mercedario gallego, Pablo Paniagua. Aquí disponéis de acceso a una entrevista realizada en 2009 por La Voz de Galicia (ver foto suya junto a Adela Romero, rp, en álbum adjunto). En Youtube se encuentra esta grabación de una fiesta de bagyelis en Ngovayang.

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3 Comments
  • Simón
    Posted at 18:08h, 03 octubre Responder

    Un saludo a todos los lectores de Mater purisima. Al ver a la niñas de Ngovayang me ha dado un vuelco el corazón. También son en parte mis niñas. Soy un religioso mercedario que coordina el proyecto de apadrinamiento de nuestra Fundación Acción Liberadora y uno de los lugares donde desempeñamos nuestra misión es el de Ngovayang. Nuestro hermano Pablo construyó el internado y la casa de las personas que acompañaban a las niñas. Muchas familias españolas con su aportación de 20 € mensuales ayudan a mantener ese internado y no se dice nada. Nosotros mantenemos comunicación con las hermanas… Apostemos por la intercongregacionalidad que nos hace más grandes. Un cordial saludo.

    • RMP
      Posted at 13:05h, 16 octubre Responder

      Muchísimas gracias por tu comentario, Simón. La comunidad sabe que el internado de Ngovayang se mantiene gracias a la Familia Mercedaria «Rayo de Luz y Esperanza». El reportaje, por extensión, no podía cubrirlo todo. Esta revista queda a vuestra disposición para difundir vuestro trabajo en Ngovayang.

  • Pingback:La Falla Zenete recoge camisones para pigmeas « Distrito Fallas
    Posted at 07:02h, 15 mayo Responder

    […] Falla Zenete está colaborando con la ONGD Zerca y Lejos en uno de sus proyectos solidarios, concretamente en el de la recogida de 100 camisones para niñas de un internado educativo. En […]

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