Periódicos: no hay más futuro que Internet

El presente de los periódicos en papel goza de buena salud. Sin embargo, cada vez está más claro que su desaparición tendrá lugar tarde o temprano. En cuanto las nuevas generaciones, las que han nacido con Internet,  comiencen a interesarse en masa por la información de actualidad, la consultarán en la red y ya no habrá más vuelta de página.

El primer videoclip que se emitió en la MTV, allá por principios de la década de 1980 fue “Video killed the radio star”. No fue casualidad. Los responsables del nuevo canal musical, dirigido a un público juvenil,  estaban convencidos de que la emisión continua de música acompañada de imágenes en movimiento por televisión  acabaría con el reinado de la radiofórmula.

No acertaron ni de lejos. Hoy en día, las radios musicales son seguidas por millones de jóvenes a diario en todo el mundo. Pero han tenido que esforzarse, crear nuevos programas, como los shows matinales,  y no dedicarse sólo a la emisión de música. Televisión y radio han sabido complementarse y convivir en paz. 

La teoría de la Mediamorfosis, de Roger Fidler, considera que la aparición de nuevas formas de comunicación más avanzadas tecnológicamente no hace que sus antecesoras desaparezcan, sino que se transformen. Históricamente ha ocurrido así.  La aparición de la radio no acabó con los periódicos. La aparición de la televisión tampoco acabó con la radio. Ahora es de suponer que la aparición de Internet no acabará con los periódicos, ni con la radio ni con la televisión. Pero también es de suponer que transformará a todos ellos. 

Las ventas de periódicos en papel han tocado techo

Durante los últimos años se han difundido más periódicos en papel que nunca en el mundo y las cifras han  crecido constantemente. En 2005 salían a la calle más de 450 millones ejemplares en todo el planeta, según la World Associaton of Newspapers (WAN).  Mundialmente, la difusión de diarios de pago y de diarios gratuitos reunidos aumentó un 9,95% entre 2000 y 2005.

“Lo que estamos viendo contradice absolutamente la idea más difundida según la cual los periódicos están viviendo sus últimos momentos”, afirmaba por aquel entonces Timothy Balding, Director General de la WAN.

“Los periódicos están mucho mejor de lo que comúnmente se cree. De hecho, las cifras confirman que la industria es próspera y vigorosa y está saliendo adelante con éxito frente a la competencia creciente de los otros medios. La moda que pronostica la muerte de los periódicos debería ser denunciada como lo que es, nada más que una moda basada en opiniones inconsistentes desmentidas por los hechos”, consideraba.

Sin embargo, el director general de la organización que reúne a los diarios del mundo, se olvidaba de atribuir el crecimiento de los últimos años a la aparición del fenómeno de los diarios gratuitos, que tuvo su apogeo durante la primera mitad de la presente década. Y, como todo el mundo sabe, la difusión de diarios gratuitos está perdiendo fuerza con los años. Y la venta de diarios de pago, también.

Contrariamente a lo que piensa la asociación que aglutina a los diarios del mundo, muchos consideran que en un margen relativamente corto de tiempo la información escrita se difundirá exclusivamente a través de la red. Incluso los que más saben del tema, como el catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, José Luis Martínez Albertos, o el mismísimo amo y señor de Microsoft, Bill Gates, ya le ha puesto fecha a la desaparición de la prensa en papel: la década de 2020 a más tardar. 

En cualquier caso, sea cual sea su futuro, la prensa en papel sigue siendo, a día de hoy, el medio de comunicación de referencia que guía los pasos del resto (televisión, radio e internet).  La influencia social de los diarios en papel todavía goza de buena salud, y los empresarios y políticos lo saben. La prensa escrita sigue siendo el instrumento más recurrido para ejercer presiones al poder y también para concederle favores. Y, aunque cada vez son negocios menos rentables por norma general, el número de periódicos vendidos representa la influencia que un determinado medio tiene sobre la opinión pública.

Los hechos demuestran  que los periódicos en papel todavía interesan mucho a los grandes grupos de comunicación. De hecho, no hay un gran grupo en el mundo que no disponga de un gran periódico de cabecera en papel. Los periódicos en papel  siguen siendo adquiridos por grandes empresas. Es el caso de la más poderosa del sector en el mundo, News Corporation, dueña de The Wall Street Journal, adquirido en 2007. Y también surgen nuevos diarios en papel. En España, por ejemplo, tenemos los casos de Público (2007) propiedad de Mediapro, uno de los grupos audiovisuales españoles más importantes, y de La Gaceta (2009), rescatado y relanzado por el grupo audiovisual Intereconomía.

Los periódicos en papel y los informativos de televisión y radio, confluirán en un único soporte: Internet. 

¿Pero qué ocurrirá en el futuro? ¿Habrá o no periódicos tradicionales? Todo hace pensar que no. Porque aunque los diarios en papel todavía sigan siendo tremendamente fuertes, lo cierto es que las nuevas generaciones no los compran. Del mismo modo que miran mucho menos la tele u oyen mucho menos la radio que las generaciones precedentes. Su gran medio en donde se desenvuelven, aprenden, se relacionan y disfrutan de su ocio y cultura es Internet. Y allí acudirán a informarse cuando crezcan y la información de actualidad les empiece a interesar.

¿Significa eso que desaparecerán los periódicos? No. Desaparecerán los periódicos tal  como los conocemos. Y, aventurándonos más, también podemos decir que desaparecerán los informativos de televisión y de radio, tal y comos los  conocemos. Habrá un único soporte, la pantalla. Y los tres medios confluirán en uno solo a la hora de informar. Será un diario que se podrá leer, pero que también ofrecerá información en forma de vídeos y crónicas radiofónicas.

El futuro de los tres medios de comunicación que han dominado las últimas décadas se adaptarán a los beneficios de Internet: la rapidez, la interactividad, la universalización, la ilimitación del espacio… Seguiremos viendo la tele, oyendo la radio y leyendo periódicos para informarnos. Pero lo haremos de una manera mucho más libre, más a la carta y como más nos apetezca: leyendo, viendo o escuchando.

Ésa será la transformación y, una vez más, se habrá cumplido la teoría de la Mediamorfosis de Roger Fidler: las formas de comunicación no desaparecen, sino que simplemente se adaptan a los nuevos tiempos.

Se seguirá pagando por la información

Lo que no cambiará será que la información seguirá siendo un negocio que necesitará generar ingresos para funcionar. Habrá una parte de los ingresos que se generarán por la publicidad pero también habrá una parte importante que será exigida a los lectores. En la actualidad, la venta de diarios en los quioscos, aunque goza de buena salud,  está tocando techo. Los editores de los grandes diarios como el New York Times o The Times lo saben. También lo saben los reponsables de El Mundo y El País. Y por eso, ya han empezado a cobrar por acceder a parte de sus contenidos en la red.

A día de hoy, estamos ante un curioso escenario. Al montarnos en el autobús o en el metro es frecuente ver a varios viajeros con un diario de papel en la mano. Pero también vemos de vez en cuando a jóvenes leyendo las últimas noticias recibidas en su móvil. El cambio generacional y el abaratamiento de dispositivos como el Ipad, harán que, en unos años, el  papel y los móviles sean sustituidos para informarse. The New York Times, el diario más importante del mundo, ya ha dado el gran salto a este nuevo formato.  Eso sí, quizás el Messenger o el Facebook harán que sus lectores no presten tanta atención a las noticias del día. Aunque eso ya es harina de otro costal.

Este artículo del profesor del CESAG Pedro Macías se publicó originalmente en la edición nº137 de Mater Purissima (junio 2010)

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