13 mar ¿Cuántas inteligencias tienes? Cuando el universo es el límite

Imagen de un iceberg
Somos como los témpanos de la Patagonia: sólo se ve la parte más pequeña;
lo esencial, el tesoro del agua dulce que forman los lagos y los ríos está escondido… Nosotros tenemos más recursos de lo que creemos; nuestro interior está lleno de ellos, sólo necesitamos el impulso para sacarlos fuera y comenzar a fluir…”

Siempre he pensado que todos los seres humanos somos como los témpanos de los glaciales: sólo desarrollamos una pequeña parte de nuestras capacidades, fortalezas, inteligencias o como queramos llamarle. El gran potencial que poseemos se mantiene oculto y, a veces, nunca llega a desarrollarse.

En los distintos colegios donde he sido orientadora siempre he encontrado alumnos llamados problemáticos o poco inteligentes, y que en realidad eran seres extraordinarios, con inteligencias diferentes a las de la enseñanza tradicional. Al cabo de los años, me he encontrado a algunos que han logrado ser personas muy realizadas, ya sea en los deportes, las artes o la música. Y a otros a los que desgraciadamente no se supo potenciar.

El Doctor en Psicología Howard Gardner1, propuso en 1983 su teoría de las Inteligencias Múltiples. A través de esta teoría Gardner llegó a la conclusión de que la inteligencia no es una, innata y fija, que domina todas las destrezas y habilidades de resolución de problemas que posee el ser humano, sino que es múltiple. Está localizada en diferentes partes del cerebro que se conectan entre sí y que pueden trabajar de forma independiente, pudiéndose desarrollar ampliamente si encuentran un ambiente que ofrezca las condiciones necesarias.

Según su teoría, todos tenemos todas las inteligencias, pero cada uno de nosotros desarrollamos más unas que otras. No hay dos personas iguales, ni siquiera los gemelos univitelinos. Somos únicos.

Gardner ha expresado recientemente que existen, por lo menos nueve inteligencias:

La Lingüística, la Lógico-Matemática, la Cinético-Corporal, la Espacial, la Musical, la Interpersonal, la Intrapersonal y la Naturalista. Una novena sería la Inteligencia Existencial, en proceso de investigación. En la enseñanza tradicional se potencia y se valora solamente la Inteligencia Lógico-Matemática, ignorando o dejando como “complementarias” las experiencias para potenciar las demás inteligencias.

1.- La Inteligencia Lingüística: es la capacidad de usar las palabras de manera efectiva, en forma oral o escrita.  Es la inteligencia de los escritores, poetas, periodistas, abogados, oradores…

Aparece en los niños a los que les encanta redactar historias, leer, jugar con rimas, trabalenguas y en los que aprenden con facilidad otros idiomas.

2.- La Inteligencia Lógico-Matemática: es la capacidad para usar los números de manera efectiva y de razonar adecuadamente. Es la inteligencia de los científicos, matemáticos, ingenieros, analistas de sistemas. Se manifiesta en los niños que resuelven con facilidad planteamientos de problemas. Les atraen el calculo mental, las estadísticas, la organización, las clasificaciones, las colecciones,  los mapas mentales, los esquemas y, en general, los juegos con números.

3.- La Inteligencia Espacial: es la capacidad de pensar en tres dimensiones. Permite representar gráficamente las ideas y percibir imágenes internas y externas para recrearlas, modificarlas, recorrer el espacio o hacer que los objetos la recorran. Pueden visualizar espacios que sólo están en los planos o navegar con imaginación por diferentes rutas. Es la inteligencia de los arquitectos, pintores, escultores, pilotos, marinos… 

Está en los niños que estudian mejor con gráficos, esquemas, cuadros. Les gusta hacer mapas conceptuales y mentales. Disfrutan con los juegos de construcción.  Entienden muy bien planos y croquis.

4.- La Inteligencia Musical: es la capacidad de percibir, distinguir, transformar y expresar el ritmo, timbre y tono de los sonidos musicales. Es la inteligencia de los músicos, compositores, musicólogos, directores de orquesta…

Los niños que la poseen se sienten atraídos por los sonidos de la naturaleza y por todo tipo de melodías. Disfrutan siguiendo el compás con el pie, golpeando o sacudiendo algún objeto rítmicamente.

5.- La Inteligencia Cinético-Corporal: es la habilidad para usar el propio cuerpo para expresar ideas y sentimientos, y sus particularidades de coordinación, equilibrio, destreza, fuerza, flexibilidad y velocidad, así como de habilidad manual. Es la inteligencia de los atletas, deportistas, bailarines, cirujanos, artesanos, protésicos, mimos, relojeros…

 

Se aprecia en los niños que destacan en actividades deportivas, danza, expresión corporal y/o en trabajos de construcciones utilizando diversos materiales concretos. También en los que son hábiles para construir instrumentos y aparatos de diversa índole.

6.- La Inteligencia Interpersonal: (o Social) es la capacidad de comprender a los demás e interactuar eficazmente con ellos. Incluye la sensibilidad a expresiones faciales, el tono de voz, los gestos y posturas y la habilidad para responder. Es la inteligencia de la gente del mundo de los negocios, actores, políticos, profesores, maestros y en general los profesionales que saben cómo son los demás y cómo se les motiva.

La tienen los niños simpáticos y empáticos que disfrutan trabajando en grupo, que son asertivos en sus relaciones con iguales y mayores, que entienden al compañero.

7.- La Inteligencia Intrapersonal: es la capacidad para conocerse a uno mismo, tener una visión precisa de nuestras fortalezas y debilidades, nuestros miedos, nuestros objetivos y cómo conseguirlos. Incluye la autodisciplina, la autorreflexión, la autocomprensión y la autoestima. Es el tipo de inteligencia que tienen los teólogos, filósofos, psicólogos… 

Se aprecia en los niños que son reflexivos, de razonamiento acertado y suelen ayudar y aconsejar a sus compañeros.

8.- La Inteligencia  Naturalista: es la capacidad de distinguir, clasificar y utilizar elementos del medio ambiente, objetos, animales o plantas. Tanto del ambiente urbano como suburbano o rural. Incluye las habilidades de observación, experimentación, reflexión y curiosidad por nuestro entorno. Es el tipo de inteligencia de los agricultores, gente de campo, ingenieros agrónomos y de montes, botánicos, cazadores, ecologistas, jardineros, paisajistas… Se da en los niños que disfrutan con los animales, las plantas; que reconocen y les gusta investigar características del mundo natural y del mundo hecho por el hombre.

9.- La Inteligencia Existencial (o Espiritual): sería la que Gardner está actualmente investigando. Es la inteligencia de las grandes preguntas, la que hace que la gente se pregunte: qué hacemos aquí, por qué morimos, qué va a pasar con nosotros, qué es el amor…

Lo importante es saber cómo podemos estimular y educar (e-ducere= sacar fuera) todas esas capacidades desde que se nace, y no sólo la inteligencia matemática y lingüística, como se viene haciendo en la mayoría de centros educativos.

Hay  centros educativos en todo el mundo en donde se han aplicado estas teorías. Uno de ellos es el Colegio Montserrat de Barcelona, que lleva varios años implementando la estimulación precoz y el desarrollo integral de todos los alumnos. La directora, Montserrat del Pozo,  en su libro Una experiencia a compartir, las Inteligencias Múltiples anima a que los docentes y padres comiencen a aplicar esta reveladora teoría.

Los efectos de este tipo de educación en los niños, después de aplicarlo durante más de diez años son:
-Minimización de los problemas de conducta.
-Incremento de la autoestima en los niños.
-Desarrollo de las habilidades de cooperación y liderazgo.
-Enorme aumento de la motivación y de la dedicación al aprendizaje.
-Incremento de un cuarenta por ciento en el conocimiento.
-Presencia permanente de la alegría, del humor.

Educar a los alumnos en la excelencia es hacer personas que en el futuro puedan mejorar el mundo, porque se les ayudó, desde que nacieron, a potenciar todas sus fortalezas y a mejorar sus debilidades. Hemos de sacar lo mejor de cada alumno y no se puede educar a todos igual, pues todos son diferentes. La educación personalizada implica más dedicación, pero ofrece al alumno muchísima más motivación.

Todos tenemos más capacidades de las que creemos tener. Sólo necesitamos alguien al lado que nos ayude a conocerlas y atrevernos a sacarlas fuera.

Este artículo de Carmen Sancho, miembro del Gabinete de Orientación Psicopedagógica del CESAG, se publicó originalmente en la edición nº132 de Mater Purissima (marzo 2009).

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