¿Cuál es el itinerario que se sigue en el Oratorio?

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El Oratorio se ha ido configurando como un itinerario de encuentros con Jesús Resucitado, con su Cuerpo nuevo, espiritual, que se aparece bajo formas sensibles diferentes. Se trata de acercar a los niños a esta Presencia. Como si la Presencia de Jesús estuviera en un cofre. Jesús Resucitado se hace presente gracias a estos cofres o presencias sensibles.

Por ejemplo, el Libro (la Biblia), es una forma sensible de Cristo Resucitado, una presencia de Jesús. El niño que lo cree se pone a la escucha de las palabras del Libro, creyendo que es Jesús mismo quien habla. Entabla relación de fe con Jesús en la escucha de Su Palabra. Como esta Palabra es Jesús Resucitado, Jesús-Palabra acogida va transformando desde dentro al niño. Así el Oratorio, gracias a los niños, al Espíritu Santo y a la Virgen María, se ha ido configurando como una sucesión de encuentros con Jesús.

Cronológicamente se ha ido apareciendo Jesús a los niños en el Libro, en el corazón, en el Sagrario, en la oración en común, en el presbítero… y en cada uno de estos encuentros, el niño ha vivido relaciones diferentes con Jesús. En el presbítero, por ejemplo, ve a la persona de Jesús que le ama, abrazándole, bendiciéndole e imponiéndole las manos. El Sagrario le abre el deseo al niño de que algún día sea abierto y pueda ver a Jesús. Esto acontecerá en una celebración especialmente preparada para poder contemplar a Jesús como Pan Vivo que da la Vida. Además, la alegría de encontrarse con Jesús en este misterio inefable de su Presencia Eucarística se inicia en la adoración de Jesús Eucaristía, y aparece el deseo de recibirle, comerle, como el Pan que le da la Vida.

Después de esas presencias que se viven dentro de la capilla, el niño hará un itinerario de encuentros con Jesús fuera de ella, en la vida cotidiana: Jesús en sus hermanos más pequeños (hambrientos, sedientos, necesitados de Amor…), Jesús en los demás niños, en cualquier prójimo, en la propia familia (presencia de la Familia de Nazaret), en todas las criaturas, en la Creación.

Otros lugares de la Presencia de Jesús que el niño vive ya desde el principio y profundizará progresivamente son la Iglesia, asamblea de creyentes, hermanos de Jesús, y los sacramentos, especialmente la Eucaristía y la Penitencia. Todo ello como camino y preparación para el encuentro último con Jesús en su Parusía.

Este itinerario de presencias se inicia en el primer curso de oración con los niños y se profundizará como eje de los demás cursos del Oratorio. Con ello, el niño se prepara para encontrarse en todo tiempo y en todo lugar con Jesús Resucitado y poder exclamar en cada acontecimiento “¡Es el Señor!”, al igual que el discípulo amado cuando ve la pesca milagrosa y descubre que el joven que le hablaba era el propio Jesús. A esta confesión de fe de que cada acontecimiento “¡¡¡Es el Señor!!!”, sigue una experiencia y diálogo de Amor: “Jesús que me ama en este acontecimiento” y “yo que Le amo a Él”.

Este artículo de Gonzalo Carbó, escolapio, se publicó originalmente en la edición nº131 de Mater Purissima (marzo 2009)


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1 Comment
  • Elisenda Comas
    Posted at 12:07h, 17 febrero Responder

    Hola! Les escribo porque llevo un apostolado de Adoración de niños de 5 a 12 años llamado Tarsicios, y el padre Ramon Loyola me dijo que ustedes realizaban cursos de formación para oratorios infantiles y estaría muy interesada.
    Gracias

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