04 dic Rafael Bellver: La hermana Consuelo Roig, una religiosa significativa

Parece ser que el Señor, en su infinita sabiduría, últimamente “necesita” tener a su lado a todas las buenas personas que tanto han significado en mi vida. Hace muy poco se llevaba a la H. Socorro Cabeza y ayer se llevaba a la H. Consuelo Roig, una buena religiosa, buena persona y gran amiga que tanto me ayudó en mi vida profesional como psicopedagogo del Colegio del Grao como a nivel personal y familiar.

A la moderna pedagogía le gusta mucho hablar hoy del “aprendizaje significativo” para referirnos que el niño debe aprender sabiendo que lo que aprende tiene una influencia en su conducta y en su entorno.

Pues bien, Consuelo Roig fue una persona, una religiosa significativa que, bebiendo de las enseñanzas evangélicas, supo influir en su entorno, allí donde estuvo destinada, pero sobre todo en este barrio del Grao-Canyameral de Valencia donde tantos y tan fructíferos años pasó. Nos lo recordaba hoy el Padre Paco Ferrer en la homilía de sus funerales.

Ella no dejó a nadie indiferente, ella supo hacer que cada uno de los que la conocíamos e interactuábamos con ella nos sintiéramos importantes y únicos: a los niños más pequeños a los cuales adoraba, escuchaba, comprendía y, por lo tanto amaba, a los adolescentes con los que actuaba con una especial “complicidad” que les hacía sentir más seguros y más aceptados, con los profesores por los que se interesaba diariamente,   en la primera etapa desde la Secretaría, luego ya más mayor, desde  la conserjería, desde donde nos deseaba buenos días y nos daba una palabra de ánimo, de solidaridad con  nuestros problemas, etc.,  con los padres de alumnos a los que sabía escuchar y apaciguar cuando venían un poco enfadados, hasta a los gitanillos del barrio con quienes se compinchaba para que “cuidaran” el entorno del colegio y los coches de los profesores (léase para que no nos robaran y no hicieran barrabasadas). Repito, a nadie del barrio dejó indiferente su buen hacer, su simpatía y su amor y entrega a los demás. Y estoy seguro de que nadie en mucho tiempo olvidará a esta querida hermana.

Tengo la completa esperanza que hoy desde las moradas eternas del padre continuará velando por su querido Colegio del Grao, por su Congregación y por todos los que, como este que escribe, la amamos y la admiramos.

Rafael Bellver Galbis es ex psicopedagogo del Colegio Pureza de María Grao

1Comentario
  • MARÍA JULIA AMAT DE LA FLOR
    Publicado en 20:27h, 08 diciembre Responder

    Así fue.

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