13 jun Reencuentro de la promoción de 1991 de Managua

Reencuentro de la promoción de 1991 de Pureza de María Managua

Las ex alumnas de la promoción de 1991 del Colegio Pureza de María de Managua (Nicaragua) se reencontraron la semana pasada para celebrar los 25 años de haber salido del centro. “Hemos pasado cada una de nosotras muchos cambios, tribulaciones y calvarios personales, pero no para nuestra destrucción sino para nuestro crecimiento, no para rendirnos sino para seguirlo intentando hasta ver lo que Dios ha prometido hacer en nuestras vidas”, cuenta una de las ex alumnas, Wylmar C. Pineda Baca.

Así, recuerda que Alberta Giménez entró en la casa de La Pureza en calidad de rectora en 1869 tras la muerte de sus hijos y fue admitida como Hermana seglar en el Real Colegio de La Pureza en abril de 1870. Su misión pedagógica se extendió por varias ciudades de España, América y África, y en 1956 llegó a Managua.

“Llegamos muy chiquitas, éramos todas niñas, no había niños, Managua era muy distinta, debíamos madrugar y luego de una gira muy larga en el recorrido del bus estábamos en nuestro amado Colegio”, relata Wylmar. “Al llegar por primera vez a preescolar nos recibieron Madre Josefa, hoy en el cielo, y las profesoras Rosita Palacios y Antonieta Urbina, quienes entregaron sus años de juventud a nuestra educación, llegando a completar más de 45 años de docencia en estas aulas…”.

Se acuerda también de la Madre Adilza, Madre Gans, Madre Milagros Sirias, Madre Miriam, Madre Carmen Bennasar, Madre Bernardita Roa, Madre Juana, Madre Fluxá. “Aprendimos de estas religiosas a ser mujeres de verdad, feminidad real, de la que no necesita organizaciones civiles ni colores en banderas. Aprendimos de ellas además a tener mucha fe, a amar mucho a Jesucristo y a ser hijas de la Virgen María”.

En cuanto a la educación, Wylmar asegura que aparte de geografía, historia, español, literatura, matemáticas, física, economía, aprendieron a “recibir el amor, la paciencia y el cariño” de todos sus “queridos maestros, que a la vez eran muy buenos padres y madres de familia, gente muy sacrificada, verdaderos apóstoles de la enseñanza”: Carlitos García, Lesbia Arriola, Marvin Gaitan, Norma Álvarez, Rosario Palacios y Benito.

¿Qué se llevaron al salir de las aulas hace 25 años? “¡En principio la preocupación inmediata de ir a una Universidad donde había varones!”, bromea la ex alumna. “Sí, pero también las ilusiones de cambiar el mundo y de hacerlo un lugar mejor, la incertidumbre del futuro, muchos sueños y expectativas, algunos realizados, otros aún pendientes”.

“Hoy sabemos que no podemos cambiar el mundo pero sí podemos hacer de nuestro alrededor y de nuestras familias un lugar mejor”, escribe. “Muchas culminamos nuestras carreras universitarias, otras decidieron cambiar de país; decidimos unas más tarde que otras ser mamás y formar un hogar y otras eligieron su soltería; un par se nos adelantaron al más allá, Mayela castillo y Cinthia Paola Palacios, pero al fin todas tenemos una historia que contar, la historia de nuestras vidas. En eso todas por igual, igual que el sello de la Pureza que nos seguirá hasta el final”.

Texto completo de Wylmar C. Pineda

 

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