06 abr «Europa sufre al poner el dinero encima de la persona»

José Luis Pinilla, sj, director de la Comisión Episcopal de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española

José Luis Pinilla, sj, durante su intervención en Roma en el Consejo de Migraciones.

 

 

Nacido en 1948, José Luis Pinilla sj es licenciado en Filosofía y Teología por la Universidad Pontificia Comillas y en Trabajo Social por la Complutense, además de presidente de la Asociación Europeos (ASE) dedicada a los inmigrantes de habla hispana en Europa y director de su revista Ventana Europea. Desde 2008, es director de la Comisión Episcopal de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española.

SE HABLA DE QUE ESPAÑA Y LA MAYORÍA DE PAÍSES EUROPEOS SE HAN QUEDADO SÓLO EN LAS PALABRAS EN LA ACOGIDA DE LOS REFUGIADOS DE LA GUERRA DE SIRIA. ¿LA IGLESIA ESPAÑOLA HA CUMPLIDO SUS COMPROMISOS DE ACOGIDA. ¿CUÁLES ERAN?
Por supuesto. La Iglesia tuvo una entrevista con la Vicepresidenta del Gobierno a petición suya ante la crisis de refugiados. Le ofrecimos toda nuestra colaboración, cosa que ya suponían de antemano. Pero el Gobierno, responsable de la Acogida encargó esta a tres grandes Asociaciones, CEAR, CRUZ ROJA Y ACCEM (por cierto esta última nació en la Comisión Episcopal de Migraciones aunque ahora es autónoma). Ante este hecho y respondiendo eclesialmente a la llamada del Papa en el ángelus del 8 de septiembre para acoger refugiados, la Iglesia se puso a trabajar. Y ya que la Acogida es responsabilidad –con previsiones presupuestarias– del Gobierno que es quien la organiza todas la diócesis se pusieron a recoger las posibilidades de hospitalidad y acogida a los refugiados. Fruto de ello fue el gran despliegue de ofertas diocesanas y de otros organismos eclesiales que se pusieron en situación previsión por si las instituciones encargadas por el Gobiernos pedían nuestra ayuda. Así lo hicieron en muchas de ellas y en todas se ofreció la disposición más favorable.

La Iglesia se coordinó desde el primer momento en un Marco común y una estrategia compartida con la Constitución de una Red intraeclesial formada por la Comision Episcopal de Migraciones, la Confer, Justicia y paz, Caritas y el Sector Social de los jesuitas. Esta voz y estrategia común de la Iglesia ha sido muy valorada por el signo de comunión que ofrece y porque se ha tomado referencia de ellos para actuar de manera similar en las diócesis. Es de destacar las Mesas por la hospitalidad como la de Madrid, que recogen y diseñan esta iniciativa de manera muy compartida.

Hay un elenco enorme de ofertas en este sentido desde cartas a los alcaldes de la Diócesis de Getafe ofreciendo la disposición de la Iglesia o a la Diputación Palentina o el contacto con instituciones públicas de la Generalidad de Cataluña y los ayuntamientos de las comarcas del Vallès Occidental y Oriental, desde la Diócesis de Terrassa, los contactos diocesanos con la consellería de Baleares hasta el ofrecimiento de, por ejemplo, el Seminario Menor La Conreria en Barcelona, en Cadiz la Fundación Centro Tierra de Todos, viviendas en Cartagena , círculos del silencio, páginas web de información, casas rectorales en Leon y Soria, el Centro Especializado, ‘Nazaret’, y seis viviendas tuteladas en Sevilla. O la archidiócesis de Valencia en viviendas del propio Arzobispado y la Ciudad de la Esperanza” (CIDES), situada en el término valenciano de Aldaia, Instalaciones de las que disponemos en la capital y en algún otro lugar de la provincia de Zamora.

A todo ello hay que añadir muchas iniciativas de sensibilización, de denuncia, de recogida de recursos económicos etc… Advierto de manera grave que la acogida si es que llega la cantidad ajustada por el Gobierno dejará en la calle a mucha gente cuando termine (un año, seis meses, etc). Y ahí es donde entrará la acción de Iglesia ya que en la acogida solo lo hará de manera subsidiaria dado el encargo del Gobierno a otras instituciones. Es en la posterior acción, cuando refugiados e inmigrantes queden en la calle, cuando estará presente la capilaridad social de Iglesia que llega a todos los rincones, para acompañar, defender, servir y evitar fracturas sociales en la necesaria integración social. La acogida tiene una prolongación imprescindible más a allá del techo y pan. Y ahí está ya la iglesia con los que llegan de manera irregular y estará de manera eficaz, anónima y constante cuando haya terminado la reubicación de refugiados e inmigrantes.

 

La publicación de la foto de Aylan, el niño ahogado en el Egeo, supuso una solidaridad inmediatista y compulsiva (parecida a la de la tragedia de Haití) que se agota inmediatamente. La solidaridad que la Iglesia propone y procura actuar van más allá del presente

 

SUIZA Y DINAMARCA HAN COMUNICADO QUE CONFISCARÁN BIENES A LOS QUE REALICEN PETICIONES DE ASILO EN SU TERRITORIO, PARA AYUDAR A SUFRAGAR SU MANTENIMIENTO. ¿ESTAD DECISIONES PUEDEN MARCAR TENDENCIA EN EL FUTURO DE LA POLÍTICA DE ACOGIDA EN EUROPA? ¿CASAN CON EL MENSAJE CRISTIANO?
No casan con el mensaje cristiano en absoluto. Y son una vergüenza. Incluso han merecido la desaprobación de los grandes Organizaciones mundiales. Por ejemplo, la agencia de refugiados de Naciones Unidas, ACNUR, advirtió que las propuestas violan la Convención Europea sobre Derechos Humanos, la Convención de la ONU sobre los Derechos del Niño y la Convención sobre Refugiados de la ONU.

La mayoría de los refugiados han perdido todo y aun así esta legislación parece decir que los afortunados que sobrevivieron el viaje a Dinamarca con algunas pocas posesiones no han perdido lo suficiente.

Hablan incluso no solo de dinero sino de “objetos de valor”. Incluso con tonos tan vergonzosos como los que se atrevió a declarar la ministra de Integración danesa, Inger Stojberg, que se vio forzada a aclarar que no se retirarán bienes con valor “sentimental” como alianzas de compromiso. Solo faltaba eso.

AÑOS ATRÁS, DENUNCIABA QUE LA POLÍTICA DE ASILO Y REFUGIO EN LA UE ESTABA TOTALMENTE DESFASADA, PERO QUE NO CAMBIABA PORQUE NO AFECTABA A LAS GRANDES POTENCIAS EUROPEAS. ¿ESTO SIGUE ASÍ?
Te pongo el ejemplo del famoso niño Aylan. Antes de la primera aparición de la trágica foto en las portadas de los medios, la Iglesia ya estaba denunciando mucho antes que las políticas europeas eran desfasadas, ineficaces, cortoplacistas, etc y que la itinerancia no venía solo del Sur de Europa. Y que no se podía solucionar el conflicto solo con medidas de seguridad o en las Fronteras de acá… Pero la trágica foto de Aylan fue como el aldabonazo para que la Europa rica del centro y el norte oyera que estaban llamando a la puerta. Tuvo que ser el golpe al corazón que supuso Aylan para que oyera el grito de los desterrados, de los desesperados, el grito de Cristo en el calvario que fue tan potente oscureció el mediodía…

Dicha foto supuso una solidaridad inmediatista y compulsiva (parecida a la de la tragedia de Haití) que se agota inmediatamente. La solidaridad que la Iglesia propone y procura actuar van más allá del presente. Busca las causas y reflexiona, (es decir quiere poner corazón y cabeza), denuncia la previsión de estos desastres cuando Europa se olvida de los pobres y sobre todo se moviliza en el tiempo. Porque sabe que los pobres “tiran” de nosotros siempre. Como un imán. No solo un día o un mes. ¡Siempre! Para eso hay que dar respuestas que salven vidas pero también reflexión respecto a las crisis de refugiados como hace el Instituto de Migraciones de la Universidad de Comillas y otras instituciones universitarias.

 

En el 2014 España gastaba 30 veces más en control de fronteras que en ayudar a refugiados

 

La propuesta es clara : Con la muerte de Aylan no solo murió un niño , sino que murió la Europa de los valores . Que Europa recupere su identidad de acogida, de hospitalidad, de interculturalidad, de defensa de los derechos humanos. Europa nació con un deseo de construir una sociedad solidaria. Pero Europa también sufre unos paradigmas económicos que ponen el dinero por encima de la persona. El crecimiento económico a toda costa y las medidas de austeridad como una manera de hacer “caiga quien caiga”. Y estamos viendo cómo la pobreza ha aumentado en Europa en varios millones de personas en vez de reducirse.

EN CEUTA Y MELILLA SE HAN PUESTO ALTAS VERJAS PARA IMPEDIR LA ENTRADA DE INMIGRANTES. TAMBIÉN HAN MEJORADO LOS SISTEMAS DE DETECCIÓN TEMPRANA DE PATERAS. ¿SERVIRÁ ESTO PARA IMPEDIR QUE SIGAN INTENTANDO ENTRAR?
¿Quién puede poner puertas al mar? Que miren la larga valla en la frontera de Estados Unidos con Méjico, o los muros en Palestina, o el muro que dividió Berlín… ¿a qué lleva esto? Por ejemplo, Europa gasta 13.000 millones para frenar la inmigración, y con esta política los traficantes que buscan rutas mucho más peligrosas ganan 16.000.
En el 2014 España gastaba 30 veces más en control de fronteras que en ayudar a refugiados, y no digamos nada de los vergonzosos presupuestos en cooperación exterior. Sigo con datos:

Los grupos que participaron en la creación de las políticas europeas de defensa fronteriza –Finmeccanica, Airbus, Thales o la española Indra– han sido los mayores beneficiarios de los proyectos de I+D dedicados a evitar la llegada de migrantes y refugiados. Mientras tanto el coste humano, como reveló la primera fase del proyecto, se calcula en 30.000 los fallecidos en quince años mientras intentaban llegar a Europa.

Las vallas entre Melilla y Marruecos cuestan , al menos, 10 millones de euros al año. Y cerca de 50 millones anuales detener en España y deportar a sus países de origen a migrantes y refugiados. Mira que dato más llamativo y costoso: el proyecto de investigación Sniffer, financiado con fondos europeos para reconocer por su olor corporal a las personas escondidas en un vehículo que intentan cruzar una frontera, 3,5 millones de euros, etc. Es decir, la lista de costes para alejar a migrantes y refugiados de las fronteras europeas acumula miles de millones de euros. A pesar de ello, los intentos de alcanzar el Viejo Continente están lejos de disminuir.

¿ES NECESARIO ESTABLECER LÍMITES EN EL NÚMERO DE INMIGRANTES QUE PUEDE ACOGER UN PAÍS?
El control de flujos en una competencia del Estado que debe cumplir sin menoscabo de la ofensa a la dignidad de las personas y con la salvaguardia exquisita de los derechos humanos. Pero … no es un deber absoluto: puede ser limitado por el del país de acogida (como decía ya la “Pacem in terris” ) pero siempre teniendo en cuenta el bien común de la entera familia humana: su finalidad no es preservar un bienestar elitista de la sociedad de acogida al modo del rico epulón frente al pobre Lázaro ni legitimar el abismo denunciado en Quadragesimo anno de 1931 que es presión del “imperialismo del dinero” y que visibiliza en que el “lujo pulula junto a la miseria” que decía ya Pablo VI.

Juan Pablo II recordaba en su Homilía en el aeropuerto de Namao [Canadá], el 17 de septiembre de 1984 que algún los “pueblos del Sur juzgarán a los del Norte” Por tanto, el referente ético del control de flujos no pude ser los intereses egoístas de país receptor, sino el bien común de la entera familia humana. Por eso se fundamenta en “criterios de equidad y de equilibrio” según la Doctrina social de la Iglesia y no en “ imperativos electoralistas o economicistas” según Benedicto XVI. Como dice el papa Francisco “no se pueden reducir las migraciones a su dimensión política y normativa, a las implicaciones económicas y a la mera presencia de culturas diferentes en el mismo territorio. Estos aspectos son complementarios a la defensa y a la promoción de la persona humana, a la cultura del encuentro entre pueblos y de la unidad, donde el Evangelio de la misericordia inspira y anima itinerarios que renuevan y transforman a toda la humanidad.”

EL RIESGO DE QUE SE INFILTREN TERRORISTAS, O LOS ABUSOS DE MUJERES DENUNCIADOS EN ALEMANIA, CUALQUIER DELITO COMETIDO POR EMIGRANTES, ¿DEBE HACER REVISAR NUESTRAS DECISIONES EN CUANTO A ACOGIDA DE REFUGIADOS DE SIRIA E IRAK?
Vamos por partes. Primero, no dejan de llegarnos informaciones sobre la posibilidad de que, entre los miles de refugiados procedentes de Siria que acogerá Europa, accedan cientos y hasta miles de terroristas del siniestro Estado Islámico, la oscura organización muy próxima a la red de Al Qaeda, surgida –¡no lo olvidemos!– como consecuencia de la invasión de Irak en 2003. Sobre todo, una vez sabido que han sido robados en Siria casi mil quinientos pasaportes originales en blanco que pueden ser usados con ese fin. Incluso que uno de esos pudo haber sido utilizado por uno de los ocho asesinos que perpetraron la masacre del pasado 13 de noviembre en París. ¿Y qué pasa con los otros siete?, me pregunto. Belgas, franceses, etc. Y no olvidemos que, según el último estudio del Real Instituto Elcano, cerca del 45% de los yihadistas detenidos en España desde 2013 eran españoles. No creo que fueran de los que vienen en pateras o andando por tantos países europeos a Grecia, Italia, Turquía, España, o que traspasaran la vallas de espinas y concertinas en Hungría, Austria, Melilla, etc. Por cierto, lo que más preocupa a la Policía ahora es la vuelta de los 140 ¡españoles! que combaten con el Daesh en Siria, Irán e Irak. Precisamente, la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) advierte a todas las instituciones implicadas que no deben alimentar prejuicios contra esas personas, porque la gran mayoría huyen de la persecución y el conflicto (¡o del hambre!), además de las amenazas del extremismo y el terrorismo perpetrado por los mismos grupos responsables de los ataques en París.

Lo que más preocupa a la Policía ahora es la vuelta de los 140 ¡españoles! que combaten con el Daesh en Siria e Irak

Y respecto a los sucesos de la nochevieja en Colonia. Las agresiones sexuales de 58 hombres a mujeres durante la Nochevieja de Colonia no tuvieron como únicos protagonistas a los refugiados. De hecho, solo tres de los agresores habían llegado al país con ese estatus. Así lo aseguraba el diario británico ‘The Independent’, que recordaba las acusaciones de la policía y el gobierno de Colonia contra los refugiados, pese a que la identidad de los atacantes no estaba confirmada. Esto contribuyó a que buena parte de la opinión pública alemana reaccionara en contra del colectivo. A raíz de lo acontecido la pasada madrugada del 31 de diciembre en la Estación Central de Colonia, Alemania, se registraron más de 1000 denuncias de mujeres por robo, acoso sexual y violación. Sin embargo, de entre los detenidos, únicamente tres – dos sirios y un iraquí– habían llegado recientemente a Alemania.

Es preocupante el lenguaje utilizado que demoniza a los refugiados como grupo. Y muy peligroso porque contribuye al miedo y a la xenofobia. Los problemas de seguridad en Europa son muy complejos y los refugiados no deben ser convertidos en chivos expiatorios ni víctimas secundarias de esos trágicos sucesos. No hay que dar marcha atrás al asilo a los refugiados que huyen de Siria debido a los atentados en París. Porque la seguridad de las sociedades y la integridad del sistema de asilo en Europa no son incompatibles.

¿LA CRISIS ECONÓMICA DEBE HACER REVISAR NUESTRAS POLÍTICAS DE ACOGIDA?
La Iglesia española ha declarado de manera solemne y pública varias veces que los emigrantes no son CAUSANTES sino VÍCTIMAS de la crisis. Y los más pobres de los pobres son los emigrantes irregulares. Han llegado muchos, y seguirán llegando. Pero para que os hagáis una idea, si entraran todos los previstos sería como si la ciudad de Segovia por ejemplo, acogiera a 100 personas más en sus población… Estamos ante unos de los más complejos desafíos a afrontar de cara a la cohesión social. Pero al mismo tiempo, si este proceso gestionamos bien el reto, la crisis de los refugiados se puede convertir en un elemento que impulse con fuerza la economía comunitaria. Así lo ha expuesto por ejemplo el Deutsche Bank, que afirma que el Producto Interior Bruto (PIB) alemán puede llegar a crecer hasta un 1,5% en los próximos cinco años gracias a esta situación y, por extensión, al conjunto de la Eurozona. Teniendo en cuenta que el PIB alemán rondó los 3,5 billones de euros al cierre de 2014, el impulso de las personas refugiadas que lleguen al país se podría traducir en hasta 52.500 millones de euros. Y todo ello en la mayoría de los casos gastando muy poco en la formación y educación previa de muchos de los refugiados y emigrantes sobre todo sirios.

QUE PARTE DE LOS REFUGIADOS DE ESTE NUEVO CONFLICTO, O EN EL DE IRAK, SEAN CRISTIANOS, ¿HACE QUE SEAN MEJOR ACOGIDOS O QUE EXISTA MÁS INTERÉS POR SU SITUACIÓN? ?LA IGLESIA SÓLO SE PREOCUPA POR LOS REFUGIADOS CRISTIANOS?
Merecería el reproche de los católicos y de los no católicos si actuara así. Pero todo sabemos que gracias a Dios la iglesia nunca pide papeles para compartir la solidaridad. No lo hizo con la gran llegada de emigrantes en el pasado ( a alguna imagen de Virgen emigrante traída a España se le llamó la Virgen de los sinpapeles en reconocimiento a la labor de la Iglesia) ni lo hace los presentes.

El ultimo testimonio recogido que os ofrezco. La presencia de emigrantes económicos y refugiados ( dos cara de la misma moneda porque a estos les matan las bombas y a los otros el hambre) en nuestro país es real e invisible. Muchos cristianos están en puntos de llegada para atenderlo incluso en las noches de nuestras estaciones de ferrocarril o de autobuses… Recogiendo a unos de ellos que estaban durmiendo debajo de un puente, un emigrante no católico ni religioso dijo: la iglesia católica es como nuestra madre. Que nos quiere sin preguntarnos nada… Me lo contó hace poco una voluntaria. Religiosa por más señas. Y ha dicho la verdad.

Termino con un ruego convertido en paradigma de la actuación de la Iglesia : Emigrantes y refugiados: Todos somos migrantes. Y a todos hay que defender en sus derechos. Así es que nuestro reto eclesial: ¡Hospitalidad y acogida. Migrantes con derechos!

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